sdfgsdg

Marta Briosso:Una vida dedicada a la gente

Marta BriossoPor su vasta trayectoria, el año pasado ganó el premio Gardel que entregan la intendencia y la Fundación Carlos Gardel. Nacida en Pan de Azúcar –departamento de Maldonado- pero aquerenciada aquí desde muy joven, casándose incluso con un tacuaremboense, Marta Briosso es una mujer inquieta, madre de dos hijos y co fundadora de la escuela de enfermería EADES, aunque ya desde que trabajaba en el ámbito público formaba auxiliares de enfermería, por lo que podría decirse que son varios cientos las profesionales del área que estudiaron con ella. Hoy –ya jubilada- continúa estudiando diversos tipos de artesanía y además Gimnasia Mental.

¿Cómo llegó a Tacuarembó?

“Yo me recibí en 1960 y había un llamado del Ministerio (de salud pública) para nurse comunitaria en el norte del país, te hacían una entrevista para ver el perfil, y en ese momento quedamos dos. Yo vine a Paso de los Toros donde trabajé unos meses y trabajé precioso. Atravesábamos con la visitadora a (pueblo) Centenario a curar cordones, visitas domiciliarias de recién nacidos. Y después la nurse de acá de iba becada –que era Selva Rodríguez- y me pasaron para Tacuarembó. Cuando ella volvió yo ya estaba de novia para casarme y me quedé”.

¿Su esposo es de acá?

“Sí, es de Picada de Quirino, y ahí formé mi familia y me quedé acá. Además yo soy una gran agradecida a la población, porque la población te reconoce y te para en la calle para conversar. Me cuentan se acuerda aquel chiquilín con que yo estuve, bueno, ahora Fulano es esto o el otro. Es increíble la gente cómo te recuerda, A veces me dicen: Usted era una nurse muy exigente. Y es cierto porque yo estudié en la escuela de nurses –en Montevideo- que tenía un régimen muy bravo”.

Era un hospital que ya tenía muchos años. Tenía medicina, cirugía, las policlínicas y no tenía puerta de entrada -eso se hacía en cirugía- y tenía maternidad y pediatría. No era completo como ahora.

¿Qué diferencias hay entre lo de hoy y aquello?

“Una diferencia es que la población creció, otra sería el avance de la tecnología y la disponibilidad de una tecnología más cerca de la persona. Pero lo más lindo de aquellos años es que vos tenías mucho amor hacia la gente. Trabajabas con la gente, y a su vez, la gente se sentía apoyada por la institución de salud. Lógico, tenías que hacer muchos sacrificios. Cuando estábamos en el centro de salud teníamos un plantel de funcionarios fantástico…”

El Centro de Salud y el Hospital eran dos cosas distintas…

“Sí. El Centro de Salud estaba donde ahora está el Hogar Femenino. Ahí había un grupo de higiene ambiental, uno de visitadoras, nutricionistas, asistentes sociales –que vinieron después- las nurses y un director. Pero la salud la tenías que llevar hacia la gente, y así como se hacen rondas ahora, por ejemplo, ibas a vacunar y ya aprovechabas para detectar problemas. Ya fuera que había que enseñarles a armar una letrina sanitaria, o detectar una enfermedad, iban la nurse, visitadoras, oficiales de higiene ambiental, nutricionistas y se hacían jornadas en campaña”.

Pero imagino que a veces no era fácil legar.

“No, íbamos en vehículos militares, de la policía, de la intendencia, y nosotros teníamos camioneta también, recuerdo que era una camioneta Willys al principio. Pero los caminos no eran muy accesibles, y a veces tenías que ir en el avión ambulancia que había en aquella época, que te dejaba en un lugar donde pudiese aterrizar, y de ahí de repente te estaban esperando los vecinos con un carro para ir a la escuela, a empezar a vacunar, o a veces había que ir a caballo, lo importante era llegar”.

¿Y cómo fue la idea de fundar la escuela de enfermería acá?

“Eso es muy posterior, la escuela ahora tiene 18 años. Cuando nosotros vinimos, que el hospital tenía 2 o 3 nurses. El ministerio nos pasó una circular que las nurses debíamos formar auxiliares de enfermería, con un programa que tenía solo dos módulos. El primero era Higiene y Confort, que tiene que ver con las necesidades básicas de la gente, y de ahí médico – quirúrgico. Materno infantil no tenía. Y ahí ya habían salido las escuelas privadas, yo me junté con algunas compañeras. Yo ahí mientras tanto trabajaba en el Centro de Salud, en un área particular y daba clases. Después que el ministerio deja los cursos –que los hacía por la Escuela de Sanidad- se los pasa a Defensa Civil, ahí estuvieron unos años, y la Escuela de Sanidad pasó a la órbita de la enfermería universitaria y Defensa Civil cerró. Ahí empezó a surgir la propuesta de hacer escuelas privadas y yo en el 95 me jubilo para tener la escuela”.

En aquellos tiempos cuando aún no existía COMTA existían sanatorios privados…

“Sí, el Tacuarembó y el Regional, yo trabajé como cuatro o cinco años en el Regional. Se hacía muy buena administración de los recursos que había. La nurse era responsable de revisar la farmacia, de ver el stock de medicamentos que tenías, para que cuando ellos vinieran supiesen lo que había que comprar, y llevar el control de cuándo se vencían los medicamentos, y éramos encargadas del costurero, porque toda la ropa se hacía en el costurero. No era como ahora que hacés una licitación y comprás los uniformes”.

¿El costurero era otra dependencia del sanatorio?

“Sí, eran funcionarias del sanatorio que eran modistas y tú decías: Se necesitan vamos a suponer sábanas, o uniformes, o lo que fuese. También tenía el lavadero, que lo tenías que tener controlado para que hiciera bien las cosa, porque no te olvides que trabajas con ropa infectada. Todo estaba normatizado y eran muy exigentes para que todo saliese bien”.

Última edición impresa

Video de la semana

Cotización de la moneda

Moneda Compra Venta
Dolar
Peso Argentino
Real
Euro

Subscripción a noticias

Ingresá tu dirección de e-mail y recibí las noticias en tu correo.

Encuesta

¿Te gusta el diseño del sitio?
  • Votos: (0%)
  • Votos: (0%)
  • Votos: (0%)
  • Votos: (0%)
Votos Totales:
Primer Voto:
Ultimo Voto:
 
 
High Tech
lola