La pérdida y mal estado de los dientes se debe a caries o trastornos de las encías y/o raíces dentarias. Estas alteraciones pueden acompañarse de sequedad de boca, pérdida del gusto y otros trastornos. Por supuesto, las caries y la pérdida de los dientes tienen consecuencias en la apariencia y en la función de la boca, pero, además, provocan dolor y dificultades para la alimentación. Cuando existe pérdida total de la dentadura es frecuente que el adulto mayor se alimente mal, en forma no balanceada. La falta de ingestión de alimentos con fibra tiende a provocar o aumentar el estreñimiento.
Para evitar las caries es fundamental el aseo de la boca después de cada comida, usando un cepillo cuyas cerdas conserven la elasticidad. El cepillado debe ir de la
encía al borde libre del diente, para arrastrar todos los restos de alimentos; y puede ser seguido de enjuagatorios con clorhexidina al uno por ciento. Es recomendable
complementar el cepillado con el uso de seda dental.
Las Prótesis
Cuando existe pérdida de dientes, debe recurrirse a las prótesis (puentes o placas). El uso de prótesis tiene grandes ventajas, ya que el adulto mayor desdentado se ve entorpecido en su vida social, ya que además de verse mal, pronuncia mal.
Pero también exige un aseo aún más cuidadoso de la boca, de la prótesis y de la dentadura restante después de cada comida. El desaseo puede llevar a irritaciones e infecciones.
Es necesario tener presente que la prótesis puede perder su adaptación por desgaste de los tejidos de la boca o la mandíbula. En los adultos mayores se recomienda un control dental cada seis meses y control de las prótesis cada dos años, o –por supuesto- en cualquier momento que aparezcan molestias. Por todo esto, es importante cuidar nuestros dientes, ya que influyen tanto en la imagen como en la alimentación.
No olvidemos que la boca es una parte integrada en el organismo, y que cuando aparece una enfermedad en ella, se pueden originar alteraciones en otras zonas o áreas de la salud del anciano.
Por eso, es importante conocer la importancia del cuidado de las estructuras bucales y las prótesis. Y la necesidad de supervisar esta tarea. Sin cuidado diario, las estructuras bucales se enferman, afectando los dientes y encías. Las
enfermedades de la cavidad bucal, tienen repercusión a nivel general:
Aparato Digestivo:
Una masticación incorrecta de los alimentos afectará negativamente en este proceso. En la cavidad se cumplen las primeras etapas de la digestión.
Diabetes:
Las personas que sufren diabetes, son más propensas a sufrir enfermedades de las encías.
Cavidad bucal – los dientes – las encías:
Las encías son un tejido del interior de la boca, que cubre las mandíbulas, protegiendo y ayudando a sujetar los dientes. Las encías son visibles al levantar los labios, su coloración, si están sanas, es entre rosácea y rojo pálido con los dientes firmemente sujetos.
¿Por qué se enferman los, dientes y las encías?
a En la boca los microorganismos no se eliminan todos con la higiene, conviven con nosotros.
a Actúan sobre los alimentos, produciendo ácidos.
a Actúan sobre los dientes: Desmineralizan el esmalte de los dientes.
a Hay alimentos que tienen la capacidad de producir más ácidos que otros, estos son los hidratos de carbono (Azucares y harinas refinadas).
Hábitos dietéticos
El control de la dieta, es muy importante en la salud bucal en los ancianos. Es muy difícil en este grupo etario cambiar los hábitos alimenticios, pero podemos tener en cuenta algunas medidas que mejoren la situación. Se tratará de dar solo 6 comidas al día, con las colaciones incluidas. Evitar la ingesta frecuente. En los adultos mayores, muchas veces hay hábito de comer fuera de hora, por
ejemplo: Galletitas, caramelos mientras miran TV, etc.
