Una buena noche de descanso no solo ayuda a recuperar energías. También permite comenzar el día con mayor ánimo y bienestar. Con algunos hábitos sencillos podemos mejorar la calidad de nuestro sueño y evitar que una mala noche se convierta en un problema.
¿Cuántas horas necesitamos dormir?
No todas las personas necesitan exactamente la misma cantidad de horas de sueño. Aunque durante mucho tiempo se repitió que todos los adultos debían dormir ocho horas, las necesidades pueden variar de una persona a otra.
Más importante que mirar el reloj es prestar atención a cómo nos sentimos durante el día. Si habitualmente nos levantamos descansados y podemos desarrollar nuestras actividades con normalidad, probablemente estemos durmiendo lo que nuestro organismo necesita.
Algunos hábitos ayudan
Prepararnos para dormir también forma parte de un buen descanso. Una habitación tranquila, oscura y confortable puede favorecer el sueño. También es conveniente intentar acostarse y levantarse aproximadamente a la misma hora todos los días.
La alimentación tiene su importancia. Una cena abundante o demasiado cercana a la hora de acostarnos puede dificultar el descanso. Lo recomendable es cenar liviano y dejar pasar un tiempo antes de ir a la cama.
También conviene moderar el consumo de café y otras bebidas con cafeína, especialmente durante las últimas horas del día. El alcohol tampoco es un buen aliado para dormir, aunque pueda producir inicialmente sensación de sueño.
La actividad física realizada regularmente puede contribuir a mejorar la calidad del descanso. Un paseo, por ejemplo, puede ser una excelente manera de mantenerse activo durante el día.
Y cuando llega la noche, nada mejor que bajar el ritmo. Una ducha o baño caliente, unos minutos de lectura, música tranquila o simplemente relajarse pueden convertirse en un pequeño ritual que prepare al cuerpo y a la mente para dormir.
¿Qué pasa cuando no podemos dormir?
Una noche de mal sueño puede ocurrirle a cualquiera y no significa necesariamente que exista un problema. La dificultad aparece cuando los problemas para conciliar o mantener el sueño se repiten durante un período prolongado.
Si después de unos treinta minutos seguimos despiertos, puede ser mejor levantarnos y realizar alguna actividad tranquila, como leer, en lugar de permanecer en la cama preocupados por no poder dormir.
El insomnio puede tener distintas causas y presentarse de diferentes maneras. Cuando las dificultades para dormir persisten durante semanas, es importante no acostumbrarse a ellas ni automedicarse.
Los medicamentos para dormir no deberían tomarse por cuenta propia. Si el problema continúa, lo más prudente es consultar al médico para conocer su causa y encontrar el tratamiento más adecuado.
Dormir bien es una parte fundamental de una vida saludable. Cuidar nuestros hábitos antes de acostarnos puede ser un pequeño cambio que ayude a disfrutar de noches más tranquilas y de días con más energía.
