Revisitamos “Gardel es uruguayo”
Hace pocos días se cumplió un nuevo aniversario del accidente que acabó con la vida del tacuaremboense más famoso. Pero su obra y su vida simplemente pasaron a la inmortalidad. Siempre se dice que Gardel “cada vez canta mejor”, a lo que el gran Astor Piazzolla agregaba: “y sus músicos ensayan cada noche”. Pensando en éstas cosas, se nos ocurrió revisitar el libro Gardel es uruguayo, editado hace más de una década y que recopila varias investigaciones sobre su origen y coordinó hace más de una década el Director General de Cultura de la intendencia, Dr. Carlos Arezo Posada, a nuestro juicio el hombre que más sabe del tema en Tacuarembó.
“El libro sirvió para conjuntar todas las obras que se habían realizado por investigadores, escritores y gardelianos que viven en Argentina, en Colombia, en Venezuela en España y en Uruguay. Además, debimos incluir algunas experiencias que habían tenido investigadores que ya habían fallecido, como el caso del arquitecto Nelson Bayardo. El libro marco una época, porque se conjunto la investigación que se fue dando a través de los años.
Resalté mucho en la coordinación la colaboración de Martina Iñiguez, que es una investigadora que hace poco estuvo acá en Tacuarembó y representó un adelanto importante en la tesis uruguaya; porque que una argentina defina una posición a favor de la tesis uruguaya es muy llamativo, porque además, con todos las críticas que recibe y sobre todo los epítetos que le envían los integrantes de la teoría francesista – porteñista, ella ha podido seguir adelante, y sobre todo su investigación sobre fotografías de Gardel niño, implicaron la prueba fehaciente de que Gardel estuvo estudiando en Montevideo en una escuela del barrio Sur, lo que implicaba que mientras Gardel estaba acá, había otro niño que estaba concurriendo a los colegios de Buenos Aires, lo que es una de las bases (la teoría de los dos niños) de la tesis uruguaya”.
NDR: Este hallazgo es tan importante, que incluso la Junta departamental de Montevideo ha colocado una placa recordatoria en el lugar donde estuvo esa escuela (y ahora hay un edificio moderno).
“También destacamos a un colombiano: Juan Moreno, que fue embajador en Montevideo, a Bayardo que fue no solo un gran arquitecto, sino que, junto a Payseé González pudieron armar, limpiar y organizar la tesis uruguaya, en base a las documentaciones que el periodista Erasmo Silva Cabrera (AVLIS) había descubierto en una investigación que duró como mínimo 6 o 7 años recorriendo Tacuarembó y archivos de Buenos Aires y que publicó en el diario El País. Era una investigación un poco desordenada que ellos organizaron. También está Freddy González Araújo (Presidente de la Fundación Julio Sosa), José Monterroso Devesa, un gallego que estudió los artículos sobre Gardel. También Jorge Hegedüs un uruguayo que vive en Argentina, que hace un estudio sobre la problemática que sufrió Gardel en el Palais de Glace (centro de eventos ubicado en La Recoleta, Buenos Aires), cuando recibió un balazo y se vino a recuperar acá, a Tambores (a la estancia de Etchegaray), Ricardo Ostuni, otro francesista que pegó un cambio y dijo que estaba totalmente convencido que Gardel no era francés. Todos estos, junto a Luciano Londoño, un colombiano que hizo una serie de investigaciones sobre el accidente en el aeropuerto que hoy se llama Olaya Herrera de Medellín, donde murió Gardel, complementan una obra que es muy interesante para aquel que se mete a tratar de entender todo lo que significa la tesis uruguaya”. A pesar de todo (…) “mantenemos todavía muchas dudas sobre Gardel. Fue tan enigmática su vida, que prácticamente todavía siguen en penumbras los primeros 15 o 20 años de esa vida”.
Para los interesados, el libro, que tiene numerosas fotografías, está disponible en la Biblioteca Sara de Ibáñez (en calle Ituzaingó 364) aunque hay que leerlo allí, ya que por estar agotado es imposible prestarlo.
