Martín Jaurena es ingeniero agrónomo, investigador en el INIA y apasionado por los temas ambientales. Casado, con dos hijos, se sumó hace año y medio a Agüita, una asociación civil sin fines de lucro que trabaja desde hace un par de años impulsada por la intención de conservar la biodiversidad del norte uruguayo mediante acciones concretas. Los conocimos por el programa Tacuarembó sin Basura: ¡Yo reciclo!, y un amigo común nos contactó.

¿Cómo surgió ésta asociación?

“Surgió a partir de un curso de eco turismo que organizó la intendencia, y ahí se empezó a reunir gente con intereses comunes, de salir a visitar sitios de interés paisajístico, de biodiversidad en Tacuarembó. Comenzó como un grupo de WhatsApp, fue creciendo y enseguida se constituyeron en una asociación civil, y después comenzaron a aparecer otras actividades que reforzaron el grupo y le dieron un poco más de vida, primero jornadas de limpieza que se hacían una vez por mes, se elegía un basural y se convocaba a la población, donde se hacía una intervención de una hora y poco y se intentaba limpiar el lugar y la intendencia mandaba camión para retirar. Eso fue hasta marzo, se terminó con la pandemia. No tuvimos mucho impacto porque esos sitios se volvieron a ensuciar, tal vez si pudiésemos poner cartelería, algo así como:  Sr. Vecino. Esto lo limpiamos entre todos, no llegamos a ese nivel, pero fue un ejercicio lindo, una actividad que convocaba. Y la otra fueron charlas, que por la pandemia este año las hicimos virtuales, por Facebook. Hemos tenido charlas con más de 100 inscriptos. La primera fue Áreas Protegidas, Sitios Paisajísticos de Tacuarembó, Diversidad Genética, Basura y la última educación Ambiental. Y ahora, la próxima será el 11, siempre el segundo miércoles de cada mes a las 19.30 horas, es en vivo, son charlas abiertas”.

Contame sobre la construcción del aula sustentable…

“Al no poder hacer actividades presenciales, pensamos un tiempo y decidimos hacer una estación de reciclaje. Nosotros fuimos con mi esposa a Montevideo y vimos una, vimos cómo la podíamos adaptar a Tacuarembó. Organizamos una movida en El Hongo en agosto donde pasaron más de 500 personas, juntamos 2 toneladas y media, y vimos que era la oportunidad de vincular a gente –que hay mucha- que quería separar residuos en su casa, y que lo que tenía valor se niega a llevarlo a la volqueta. Pero hasta agosto no tenías ninguna opción formal en Tacuarembó, salvo darle a alguno que veías que pasaba por la calle. Ahí hicimos un acuerdo con una Asociación Civil de Montevideo que se llama CEMPRE (Compromiso Empresarial para el Reciclaje), que es una asociación civil de grandes empresas que apoyan emprendimientos de reciclaje que tiene una aplicación (para el celular) que se llama Donde reciclo, en donde podés encontrar todos los sitios que hay en Tacuarembó, en la app elegís: papel y cartón, envases plásticos, metales, etc. Primero empezamos con 11 sitios, ahora creo que andamos en 30. Hay farmacias que reciben blíster de medicamentos vencidos, así que hay una red que se va agrandando. Nosotros tratamos de mapear a los recicladores y le decimos a la población que se sume, porque en la medida que hay más opciones, a quienes clasifican les será más fácil llevar hasta el punto de recolección”.

¿Y qué pasa con eso que se junta?

“A lo que se junta cada reciclador le da su destino. Por ejemplo, hay un colegio que junta tapitas y lo dona para una protectora de animales, otro, junta latas de aluminio y las van a vender para el grupo de viajes. El grueso son recicladores que recorren la ciudad y ahora también juntan en su casa y tienen el cartel que dice: Tacuarembó sin basura. ¡Yo reciclo! Entonces reciben ahí y luego lo venden.

Volviendo al aula sustentable…

“Sí. Se está trabajando en convenio con la Inspección Departamental de Primaria, juntando materiales para el aula sustentable, que supuestamente en pocos días empieza su construcción. Es la segunda que se va a hacer en el Uruguay. Se hizo un en Jaureguiberry y hora se va a hacer ésta en la colonia de vacaciones del balneario Iporá. La idea es que después sirva de referencia para educación ambiental para maestros y alumnos. Tenemos un proyecto que lo presentamos a una embajada para financiar la parte educativa en la colonia, después que esté instalado eso queremos empezar a hacer talleres de reciclaje; cómo empezar desde cero a reciclar en sus casas, cómo hacer compost orgánico y quizás lo mezclemos con algo de alimentación saludable: Yo hago compostaje orgánico, puedo plantar en mi casa y puedo tener una alimentación saludable contribuyendo al entorno y ayudando a minimizar el problema de la basura que es imponente acá en Tacuarembó”.