…Seré para ti, árbol, flor, espiga, ríos…
Te cantaré en el agua, de todas las fuentes,
Te entregaré mis sueños, mis rosas y mis versos,
y te arrullaré en mis brazos, dulcemente,
Te ofrendaré mis dalias y mis crisantemos,
la miel fragante de mis colmenares,
y los panecillos que amasan mis manos,
con la blanca harina que dan mis trigales.
Nos amaremos en la orilla de los ríos,
y en los montes nativos de verde frescura,
bajo el ardiente sol de los estíos,
y en las tinieblas de la noche más oscura.
Compartiré mi amor, mi lecho contigo,
mis sábanas de lino, mi manta de vicuña,
y a los dos, nos cantarán los grillos,
en las noches de enero, plateadas de luna.
En mí, hallarás el oasis tan deseado,
el madero que salva al que naufraga,
la lluvia que bendicen los trigales,
y el ungüento que cicatriza toda llaga.
No dejaré que vuelvas a partir.
Te retendré a mi lado para siempre.
Amaré la tierra que tu pises,
y germinaré para ti, en cada simiente.
Tuya será la sombra de mis sauces,
el pan de mi mesa y el vino de mi vaso.
Y nos hallará la aurora, sembradora de pájaros,
dormidos, muy unidos, en apretado abrazo.
