La tecnología amigable

Aunque en la actualidad la palabra “robot” se usa hasta para mencionar una aspiradora, en realidad el término nació en 1920 cuando el escritor checo Karel Čapek la usó en una obra de teatro para dar nombre a seres artificiales y humanoides que eran fabricados para liberar a la humanidad de la carga de trabajo.

En Japón, un país donde muchas personas viven más de 85 años, hay un gran esfuerzo por mejorar la calidad de vida de los adultos mayores. Uno de los caminos que están explorando es el uso de robots que acompañan, cuidan y ayudan a mantenerse activos física y mentalmente.

Aunque para muchos de nosotros un robot puede sonar como algo sacado de una película, lo cierto es que allí ya son una realidad en hogares, hospitales y centros de cuidado. Y no, no se trata de máquinas frías o complicadas. Son aparatos diseñados especialmente para acompañar y mejorar la vida de las personas mayores.

La soledad: un enemigo silencioso

Muchas personas mayores viven solas. Esto puede traer tristeza, ansiedad y hasta afectar la memoria. Japón, donde hay muchas personas mayores viviendo sin familia cerca, se enfrentó a este problema buscando soluciones innovadoras.

Una de ellas es el uso de robots como Pepper, que puede hablar, saludar, contar chistes y conversar de temas sencillos. Otro muy popular es Paro, un robot con forma de foca bebé, que responde al tacto y a la voz. Se ha comprobado que acariciarlo y hablarle mejora el ánimo y reduce el estrés, como si se tratara de una mascota, pero sin las responsabilidades que implica cuidarla.

Cuidar la mente también es posible

A medida que envejecemos, es normal olvidar algunas cosas. Sin embargo, es importante mantener activa la mente para prevenir enfermedades como el Alzheimer. Algunos robots están diseñados para ayudar justamente con eso.

Hay robots que hacen preguntas, cuentan cuentos, juegan a juegos de memoria o invitan a cantar canciones conocidas. Uno de ellos, llamado Bono-chan, puede recordar cosas que el usuario le ha dicho antes, como si fuera un amigo que se acuerda de nuestras charlas. Esto ayuda a ejercitar la memoria y a mantener el cerebro en forma.

Apoyo para movernos con más seguridad

Además del cuidado emocional y mental, la robótica también se usa para ayudar con el movimiento. Existen robots que asisten al caminar, que ayudan a levantarse de la cama o a trasladarse de una silla a otra. Por ejemplo, Robear, con forma de oso grande, está diseñado para mover a una persona con cuidado y sin causar dolor.

También hay exoesqueletos (una especie de arnés o chaleco robótico) que se colocan en las piernas y ayudan a caminar con más firmeza. Esto es muy útil para personas que han perdido fuerza o equilibrio.

¿Pueden reemplazar a los cuidadores?

Una pregunta que muchos se hacen es si los robots van a reemplazar a los cuidadores humanos. La respuesta, al menos en Japón, es que no. Los robots no vienen a sustituir a las personas, sino a acompañarlas. Ayudan cuando no hay familiares cerca, alivian la carga de los cuidadores, y permiten que las personas mayores mantengan su independencia por más tiempo.

Un futuro cada vez más cercano

Tal vez parezca algo lejano, pero en Japón ya es común ver estos robots en casas de adultos mayores. Poco a poco, esta tecnología llegará a otros países también.

Y aunque nada reemplaza el cariño de una persona, un robot puede ser un buen compañero, un apoyo para moverse mejor, una herramienta para cuidar la mente y un amigo con quien pasar el rato.

Quizás en unos años, tener uno en casa será tan normal como tener un teléfono o un televisor. Porque envejecer con compañía, dignidad y bienestar es algo que todos merecemos.