Un año más y hasta parece mentira…
Un grupo de docentes, ya alejados de las aulas, rememoran aquellos momentos.
Hablé con Esmeralda, una de las concurrentes al encuentro de camaradería que tuvo lugar en un conocido hotel de nuestra ciudad Tacuarembó, quien así lo relató:
Corría el año 1966. Un grupo de jóvenes, llenos de ilusiones, comenzaban la carrera magisterial en el Instituto de Formación Docente que hoy lleva el nombre: Dardo Ramos.
«Juntos – dice – pasamos momentos muy felices y también de los otros, como todos en la vida.
La mayoría éramos unos adolescentes de 16-17 años, etapa de la vida en la que todo se toma con mucho optimismo y alegría o con mucha tristeza y desazón (salvar un examen o perder » la materia que metía miedo», una característica propia de la edad y las presiones de situaciones a veces «muy complicadas en hogares humildes, dónde un uniforme, unos bonitos zapatos no siempre eran accesibles. Pero, también estaban los estímulos: amistades que perduran, y por qué no, conocer a quien sería su amor para toda la vida.
El 3 de noviembre no pasará para nosotros como un día más. Será recordado por siempre como el día del reencuentro, el día en que juntos volvimos a reír junto a los que están y lagrimear por los que ya no. Fue un hermoso confundirnos en apretado abrazo. Por unas horas volvimos a ser «aquellos gurises» a pesar de los bastones y cicatrices de golpes que han soportado nuestras almas en ese largo trajinar.
GRACIAS UNIVERSO POR ESTOS LINDOS MOMENTOS.
Don Tranquilo.
