A raíz de un hecho acontecido hace unos días en un medio de transporte público que involucró a una persona autista, nos vimos motivados a investigar sobre el Trastorno del Espectro Autista (TEA).

Es una afección relacionada con el desarrollo del cerebro, que afecta la manera en la que una persona percibe y socializa con otras personas, lo que causa problemas en la interacción social y la comunicación. El trastorno también comprende patrones de conducta restringidos y repetitivos. El término «espectro» se refiere a un amplio abanico de síntomas y gravedad.

Comienza en los primeros años de la infancia y, a la larga, provoca problemas para desenvolverse en la sociedad, en la escuela y el trabajo. A medida que maduran, algunos niños con trastornos del espectro autista socializan más con otras personas y muestran menos alteraciones del comportamiento. Algunos, generalmente los que tienen problemas menos graves, con el tiempo pueden llevar una vida normal o casi normal, incluso logran títulos académicos y desarrollan esa actividad para la cual estudiaron. Sin embargo, otros siguen teniendo dificultades con el lenguaje o las habilidades sociales y, en los años de la adolescencia, sus problemas de comportamiento y emocionales pueden empeorar. Los signos del trastorno del espectro autista normalmente aparecen en las primeras etapas del desarrollo, cuando se observan retrasos evidentes en las habilidades del lenguaje y las interacciones sociales.

El médico podría recomendar pruebas de desarrollo, para determinar un posible retraso en las habilidades cognitivas, del lenguaje y sociales de tu hijo si:

  • No responde con una sonrisa o una expresión de felicidad a los 6 meses o antes.
  • No imita sonidos o expresiones faciales a los 9 meses o antes.
  • No balbucea ni hace gorgoritos a los 12 meses o antes.
  • No hace gestos, como señalar o saludar, a los 14 meses o antes.
  • No dice palabras simples a los 16 meses o antes.
  • No juega a juegos «de simulación» o imitación a los 18 meses o antes.
  • No dice frases de dos palabras a los 24 meses o antes.
  • Pierde las habilidades del lenguaje o sociales a cualquier edad.

No hay manera de prevenir el trastorno del espectro autista, pero hay opciones de tratamiento. El diagnóstico e intervención tempranos son lo más útil, y pueden mejorar el desarrollo del lenguaje, las habilidades y la conducta. Sin embargo, la intervención es útil a cualquier edad. Si bien, en general, los niños no dejan de tener los síntomas del trastorno del espectro autista cuando crecen, pueden aprender a desempeñarse adecuadamente.

Nosotros, como miembros de la sociedad y teniendo todas nuestras capacidades funcionando, tenemos la responsabilidad de aprender a comportarnos de manera tal que les permita a estas personas diferentes poder interactuar.  Pero sobre todo no convertirnos en seres humanos intolerantes que causemos dolor a estas personas y a sus familias, que en definitiva son quienes más sufren al percibir el trastorno que causa su familiar autista. Porque están aprendiendo a lidiar con eso y el desconocimiento sobre el tema aumenta su incomodidad. Elizabeth Moreira