Ser para ti, brisa, sol, cachimba, rio,

monte virgen, nunca hollado.

Dorada espiga de trigo,

y el ceibal ensangrentado

Luna de enero grandota,

plateando, el rio dormido,

y el perfume de las flores,

doradas, de los espinillos.

El abrazo cariñoso,

que atempera el dolor.

El manantial rumoroso,

y el vuelo de un picaflor.

El adiós, en la tranquera.

El mate, al pie del estribo.

Aroma de madreselvas,

y el dulce canto de un mirlo.

El brillo del primer lucero,

Cuando la tarde se va,

y se aquietan los teruteros

y guarda silencio, el chajá.

Quiero ser la brisa suave,

perfumada de arrayán,

que llega de nochecita

para besarte al pasar.

Lola Petrone de Alonso