Un mal de nuestro tiempo

Gracias a los avances de la medicina, la expectativa de vida de la población es cada vez mayor. En 2023, la esperanza de vida al nacer en Uruguay fue de 78 años, lo que representa un aumento de 3,1 años con respecto a 2000. Esta cifra es superior al promedio de la región de las Américas. 

La esperanza de vida es mayor en las mujeres que en los hombres, siendo de 71 años para las mujeres y 68 años para los hombres. El 16% de la población tiene más de 65 años, y más de 26.000 personas tienen más de 90 años. En 2023, 822 personas tenían más de 100 años, el doble que en 2004.

Ahora bien, más allá de los avances de la medicina, uno de los factores que atentan contra estas cifras es el hecho que a medida que envejecemos, nos volvemos más sedentarios, y este menor nivel de actividad hace que perdamos capacidades y habilidades físicas.

¿Qué es ser “sedentario”?

Podemos definirlo como “un estilo de vida con poco movimiento”. La principal estrategia para disminuir los efectos del envejecimiento está por tanto en evitar esta pérdida de actividad física.

Los principales beneficios evidenciados científicamente son: control del peso corporal, disminución de la grasa corporal, aumento de la masa y fuerza muscular, flexibilidad y densidad ósea, aumento del volumen sistólico (cantidad de sangre que el corazón bombea en cada latido), ventilación pulmonar, consumo máximo de oxígeno, disminución de la frecuencia cardíaca y de la presión arterial.

Por supuesto, la actividad física también mejora la auto-estima, la imagen corporal y disminuye el estres, la ansiedad, el insomnio, el consumo de medicamentos además de mejorar las funciones cognitivas y de la socialización.

Pasados los sesenta años, se indican de preferencia actividades aeróbicas de bajo impacto, tales como caminar, nadar, bailar, la hidrogimnasia (que aquí puede hacerse en APADISTA y en el Polideportivo), el yoga o andar en bicicleta.

En general, el entrenamiento contribuye a mejorar la fuerza muscular, la manutención de la independencia funcional, mejora la velocidad de andar y el equilibrio, disminuye la depresión, aumenta la densidad ósea y evita las caídas. Por supuesto que, si usted no ha hecho ejercicio con regularidad, sería conveniente conversar antes con su médico, aunque en realidad no es necesario un gran esfuerzo.

Alcanzará con adoptar un estilo de vida más activo, subiendo escaleras, permaneciendo más tiempo de pie, tal vez cuidar el jardín de la casa. Los beneficios de esta actividad física para el organismo no serán solo fisiológicos. Hay evidencias científicas que demuestran que existen alteraciones en las funciones cognitivas de los individuos que realizan actividad física regular.