La niña se mira al espejo desnuda y no se reconoce. No ve reflejado quien siente que es. Y sufre. Siente que no encaja en ninguna parte, porque en realidad no encaja consigo misma. Y sufre. El tiempo sigue pasando. La niña crece, busca información, algo que le aclare lo que sucede con ella.
Sufriendo en silencio permite que su madre, a quien ama profundamente, cumpla el sueño de festejarle sus 15 años. Usa el vestido de fiesta y los tacones altos. Y sonríe para las fotos y llora en su interior.
En algún momento, tal vez empujada por algún amigo o amiga, se atreve a hablar. Y como se dice comúnmente «salió del closet».
Gracias al apoyo y amor incondicional de su familia comenzó a recorrer el arduo camino de transformación que la llevó a ser quien realmente es. Un hermoso joven. Varón. Armonizando su cuerpo con su psiquis. Ya no sufre. Tiene un poco de miedo ante la reacción de las personas que lo conocen de antes, cuando era ella. Miedo a la ignorancia de las personas que critican o se burlan. Miedo a las personas que disfrazan su odio con dogmas religiosos.
Es una historia real. Le pasó a mi gran amiga con su nieta. Con su permiso voy a compartirles la carta que ella le escribió hace unos días con el fin de que sirva como inspiración para otras personas que puedan estar transitando por una situación similar. Cambié los nombres para resguardar su intimidad.
«17 de julio de 2022.-
CHAU ROMINA, BIENVENIDO Y FELIZ CUMPLEAÑOS FERNANDO.
Hoy no es un 17 de julio más. Hoy es un 17 de julio muy diferente.
Hoy aquella niña de ojos traviesos, alegre y tierna deja de cumplir años.
¿Me da tristeza? Noooo. Esos serán hermosos recuerdos que los voy a guardar en un rincón más que especial de mi corazón.
Pero hoy comienza a cumplir años Fernando. Mi nieto mayor.
Un Fernando tímido, dubitativo, temeroso, que comienza a tomar fuerza, a creer en sí mismo y sobre todo a sentir que somos un bloque detrás de él.
Aún recuerdo cuándo me preguntaste que pensaba de las personas trans, aún recuerdo cuando te tuve cara a cara y te abracé.
Amor, vinimos a este mundo para ser felices, y para eso tenemos que ser nosotros. Nada ha cambiado en los sentimientos y lo sabés.
Solo te pido que seas fuerte, muy fuerte, son muchos los desafíos que vas a afrontar y yo espero poder estar caminando lado a lado y codo a codo contigo. Pero si en algún momento no estoy (por ley de la vida eso va a pasar) sabelo amor, que no voy a estar físicamente, pero de alguna forma y en alguna señal vas a darte cuenta que ahí estaré, al firme. Tenemos un lazo rojo muy especial que nos une y eso no se rompe.
Te amo, te deseo toda la felicidad del mundo y un muy, muy feliz cumpleaños. Tu primer cumpleaños Fernando.
Abuela Sara.»
