Cuando mueras amor…

romperé mi lapicera

y tal vez, nunca vuelva,

otra vez, a escribir.

Me cortare el cabello,

que tanto te gustaba acariciar.

Me vestiré de negro,

y no volveré a cantar.

Y a solas, en las noches,

en nuestro lecho helado,

llorare en silencio,

y beberé una copa, de vino por los dos.

Se volverá amarga, el agua de la fuente,

y morirán todos, los pececillos rojos.

Y en vez de tréboles y de gramillas,

se cubrirán los campos de cicuta y abrojos.

Se apagarán los colores de las mariposas,

y callará el hermoso sabiá trovador,

No perfumaran las flores de los montes,

el aciago día, cuando mueras amor.


Monte, verano y río…

Polvo de oro la arena,

baila en remolinos,

con el candente viento estival.

Perfume de flores.

Olor a frutas maduras.

Y, adentro del monte,

todos los pájaros,

no cesan de cantar.

Fogón

La tardecita se alegra,

cuando hay rueda en el fogón.

Tabaco, mate y guitarra,

y un vinito de lo mejor.

Y llega, la noche arreando,

luceros, luna y estrellas,

el cantito de los grillos,

y millares de luciérnagas.

Yo soy Lola

Soy Lola, de San Gregorio.

La de los pescadores,

y de la gente pobre,

y luchadora.