Hace muchísimos años,

en Nochebuena,

levanto mi copa,

(Siempre de sidra,

como aquella vez),

y brindo por tí.

En silencio, claro.

Quienes me rodean, me escuchan,

brindar por la felicidad,

el Niño Jesús y la alegría.

Pero, corazón adentro digo

brindo por Carlos…

Y esta noche,

también he brindado por tí.

Pero, esta vez, me he emborrachado,

y he llorado y he reído,

y he cantado viejos tangos,

y todos, se han sorprendido.

Pero, es que ahora sé

que estás enfermo, muy enfermo,

y que te puedes morir,

en cualquier momento,

que no hay esperanzas de mejoría,

para tí. Y también sé,

que no estaré a tu lado,

cuando te vayas,

no te daré, el último beso,

ni cerraré tus ojos.

Y la sidra, me sabe amarga,

como la sidra de aquella noche,

en que tú me encontraste,

brindando, con otro.

Lola Petrone de Alonso