Con un auditorio repleto a pesar de desarrollarse en una noche de tormenta feroz, el Complejo Javier Barrios Amorín albergó el Seminario sobre Prevención del Suicidio y Promoción de la Vida, organizado por la Junta Departamental de Tacuarembó. Estuvieron exponiendo el Psicólogo Ernesto Santana, el Sacerdote René Da Silva, la Licenciada María Noel Dos Santos y el Trabajador Social, Irineo Madrid, integrantes del Proyecto Puente y de la Red de Recursos Comunitarios de Tacuarembó. En nuestro país la tasa de mortalidad por suicidio cada 100.000 habitantes es de 23 y poquito, mientras que en Tacuarembó estamos en 24, por encima de la media. Días después charlamos con el Padre René Da Silva, Alma Mater del Proyecto Puente que funciona en el Salón de la Parroquia Santa Cruz.

El antecedente

“El Proyecto Puente Esperanza surge en Paso de los Toros en el 2005 a raíz de una ola de suicidios que hubo en el 2004. Yo estaba allí como párroco muy joven, y como comunidad, los actores sociales nos preguntábamos: ¿Cómo afrontar esta situación? Porque lamentándonos no podemos seguir, hay que hacer algo. Y ahí la Junta Local nos prestó un vehículo y fuimos a Montevideo a hablar con Silvia Peláez, que es la directora de Último Recurso, una ONG que trabaja en prevención de suicidios hace muchos años en Uruguay. Ella es psiquiatra, suicidóloga y una de las personas que más sabe del tema.

La convocamos a que fuera a Paso de los Toros, ella fue y nos dio una charla que ayudó muchísimo a saber adónde estábamos parados. Por aquella época. la doctora Ana Laura Núñez (que en ese momento aún no se había recibido) me habló de una psicóloga, Andrea Machado Gil, que en Montevideo había hecho varios estudios y estaba por presentar un proyecto para los jóvenes del interior que iban a la escollera Sarandí a buscar ese lugar para suicidarse. Nos encontramos un día en la terminal 3 Cruces de Montevideo, y ahí yo le comenté el camino que habíamos hecho y me dijo: Yo tengo un amigo psiquiatra (Horacio Velázquez), que tal vez si nos juntamos- hacemos un equipo y empezamos a ir a Paso de los Toros. Lo primero que nos dijeron fue: Durante 3 meses tenemos que formar a los que quieran trabajar en el tema. Sobre todo, aquellas personas que tienen responsabilidades sociales, como la policía, los bomberos, médicos, docentes y público en general, porque es un tema que afecta a todos. Así que fuimos casi 200 personas que participamos de ese tema durante 3 meses. Ahí entendimos los trastornos, lo que es la depresión, como intervenir en las crisis, a ver los factores protectores, los de riesgo; nos dieron las herramientas. Ellos siguieron después trabajando en este formato, venían cada quince días, luego una vez al mes y atendían a las personas, que al principio eran cientos. En estos casi 20 años que estuvieron yendo a Paso de los Toros, llegaron a atender 2300 personas”.

¿Quién financiaba eso?

Hasta el día de hoy la junta (ahora el municipio) financiaba los pasajes, y también el hospital. Para pagarles los honorarios -en un trabajo maravilloso que hacía la comunidad- vendíamos torta fritas, pasteles, de todo. Pero ellos venían más por amor a la gente. Hasta el día de hoy, si a veces los llamamos por situaciones puntuales ellos van”.

El Proyecto Puente

“Yo después me voy de Paso de los Toros, el grupo siguió andando. Llego en 2018 acá, y veo que la tasa de suicidios en Tacuarembó es muy elevada, y justo llegaba Ernesto Martín Santana –un psicólogo muy jovencito- que había trabajado en Montevideo en éste tema, y pensé: Encontré un aliado. Porque no es fácil encontrar psicólogos que trabajen este tema, y luego conseguimos para hablar dos horas por semana los viernes en FM Gardel. Luego coincidió que vinieron Andrea Machado y Horacio a dar una charla aquí a fines de 2018. En 2019 nos fuimos armando con Ernesto, en 2020 vino la pandemia y al principio no se podía hacer nada, hasta que algunas charlas hicimos en la parroquia con tapabocas, con todos los cuidados. Pero vimos que además de los talleres, teníamos que formar algo, aunque distinto a lo de Paso de los Toros: Un grupo de ayuda mutua con la gente que realmente necesitara. Y en enero de 2021 se armó el primer grupo de ayuda mutua”.

Se puede decir que buscó replicar el Proyecto Puente Esperanza en Tacuarembó…

“Sí. Puente Esperanza en Paso de los Toros, Proyecto Puente en Tacuarembó. Con otras personas, con otros psicólogos. Se agregó Ernesto, después Juan Martín Nicola –otro psicólogo joven- después vino Irineo Madrid –asistente social-, María Noel Dos Santos, que es psicóloga, y una señora –Patricia Madera- que es la que acompaña a las personas que han perdido familiares por suicidio, que es otro tema a abordar y no siempre encontramos gente que quiera abordar ese tema”.

¿Y cómo funciona vuestro trabajo?

“El abordaje del proyecto puente tiene 4 patas: La primera es los talleres. La segunda los grupos de ayuda mutua que funcionan aquí todos los miércoles (llueve o truene) a las 19 horas, a los que puede venir cualquier persona que se sienta mal, que esté con depresión, que quiera venir a charlas. El grupo es confidencial y anónimo. Firman un contrato de confidencialidad de que lo que ahí se dice ahí queda, y vienen adultos mayores, personas de mediana edad, jóvenes. Se generó un grupo precioso. Ellos mismos se autorregulan. A veces hay un psicólogo, a veces estoy yo; depende, el que tenga tiempo va. A la vez hicieron un grupo de WhatsApp, que cuando alguno está medio mal, afectado, los otros le dan para adelante. Se comparten tips –consejitos- como: “mirá, yo probé con esto, a mí me fue bien con esto”. Está buenísimo porque cada vez se agranda más y ahí se van integrando, comunicando.

La tercera pata es la terapia individual, que la hace María Noel aquí en la parroquia. Los lunes, de 8 a 11 está María Noel recibiendo gratuitamente a las personas del grupo que necesiten ayuda individual. A la vez tenemos el grupo sobrevivientes, o postvención, que lo lleva adelante Patricia Madera, que se encarga de acompañar a las personas (familiares o amigos) que sufrieron por suicidio.

La cuarta pata que se agregó ahora es el grupo que llamamos Arte y Alegría, que está muy lindo, donde hay dos maestras jubiladas: María Inés y Olga Sánchez, que se ofrecieron para trabajar todo lo que es la vida, el arte, el juego, la alegría. Entonces una vez al mes se organizan. Su hijo es profesor de gimnasia y con otros compañeros han organizado actividades como moverse, como caminar, como correr (dentro del salón), Toda una dinámica también con pelota, que al final, terminan con un baile. Hemos tenido: tango y milonga, cuerdas de tambores, grupos que han venido a tocar en vivo, bio danza, y éste último domingo tuvieron una movida enorme que empezó a las 3 de la tarde y terminaron a las 8 de la noche bailando. Más de 60 personas en el salón que se van de otra manera, se van felices.

Entonces, el Proyecto Puente no es solo prevención del suicidio sino también promoción de la vida, del arte, de la alegría.

¿Cómo es el abordaje de ustedes a éstas personas, cómo llegan al Proyecto Puente?

Nosotros dejamos algunos teléfonos por todos lados y cuando la gente descubre que estamos nos contacta. También por boca a boca, y además los mismos psiquiatras que los atienden o los psicólogos que trabajan en otras áreas, por ejemplo, el Centro de Barrio, o personas que conocen situaciones de los CAIF, de los padres o los abuelos de los chiquilines, les dicen “mirá, te convendría ir al grupo de ayuda”. Hay una red muy linda en eso. Nosotros también formamos parte de la Red de Recursos Comunitarios, donde está Amor Exigente (grupo de voluntarios), maestras comunitarias, la Junta Nacional de Drogas, Ciudadela y ahí nos acompañamos y nos ayudamos en esta tarea.

Puede venir la persona sola o a veces puede traerla algún amigo, algún familiar que incluso pueden quedarse, porque a veces la persona depresiva no se anima a ir sola. Está en una situación muy compleja, no puede hablar, le cuesta hasta moverse. Es una enfermedad muy tremenda (la depresión) que nos paraliza. Queremos estar solo tirados en la cama, y a veces cuesta acercarse”.