Según contó alguna vez el Dr. Arezo, el teatro fue el primer edificio importante de la ciudad. El cuartel recién se construiría 15 años después, la intendencia luego de 20 años y la catedral pasados 30 años. La sociedad circulaba a través del teatro. Incluso las fiestas patrias se celebraban en él.

Carlos Escayola, que había tenido la posibilidad de comprar dos cascos de estancia con mucho campo, luego que cesa de ser jefe político se dedicó a su teatro. Y trajo compañías españolas, francesas, italianas con su dinero. Durante 15 años se dedicó a traer compañías, que llegaban antes a Tacuarembó que a Montevideo. Compañías que muchas veces iban al Teatro Colon de Buenos Aires, luego venían acá, para recién después llegar al Teatro Solís de Montevideo.

Él estuvo al frente hasta 1908 y luego entregó el teatro a sus hijos. Pero el teatro funcionó hasta 1957 y ahí desapareció. Albergó otras actividades –como decíamos, últimamente una imprenta- hasta que en el 2014 el intendente Ezquerra compró el teatro.

Escayola era un personaje muy particular. Le gustaba cantar, tocar la guitarra, la mandolina, y hasta el piano. Se metía en los carnavales e incluso organizaba grupos carnavaleros, era un hombre muy popular. Tuvo muchas mujeres y se casó con 3 hermanas. La primera murió. Mientras estaba casado con la segunda tuvo una relación extramarital con quien sería la tercera: (María Lelia Oliva Sghirla), de la que nació Carlos Gardel. Paradójicamente, siendo tan amante de las artes, no reconoció a quien sería nuestro artista más famoso en el mundo: El Mago.

Como se desprende de lo escrito, el coronel era un hombre autoritario. Sabemos que además de ser jefe político de ésta región, habría participado del sitio de Paysandú. Una de sus estancias – la Santa Blanca – estaba a 20 kilómetros de La villa de San Fructuoso. En ella tenía un torreón con grilletes adonde llevaba los presos, y por supuesto, se dice que a veces ejecutaba a alguno. Seguramente por la mezcla de temor y respeto que imponía se impuso lo que se llamó “el silencio de Tacuarembó” y no se quiso durante tanto tiempo hablar del problemático vínculo entre Carlos Gardel y Carlos Escayola.