Muere a los 118 años la monja francesa Lucile Randon, también conocida como la hermana André, considerada hasta ese momento la persona más anciana del mundo. Había nacido en el sur de Francia el 11 de febrero de 1904. Para ubicarnos en el tiempo, el mismo año en que Nueva York abrió su primera línea de metro y una década antes del inicio de la Primera Guerra Mundial.
Lucile, creció en una familia protestante como la única niña entre tres hermanos en la ciudad sureña de Alès y uno de sus mejores recuerdos fue el regreso de dos de sus hermanos al final de la Primera Guerra Mundial, dijo a la agencia AFP en una entrevista en su cumpleaños 116. «Era raro en las familias, que por lo general tenían dos muertos en lugar de dos vivos, pero ambos regresaron», contó.
Trabajó como institutriz en París para hijos de familias ricas, un período que una vez llamó: «el momento más feliz de su vida». A la edad de 26 años, se convirtió al catolicismo y fue bautizada. Años después, impulsada por el deseo de «ir más allá», se unió a la orden de monjas de las Hijas de la Caridad a la edad de 41 años. Entonces tomó el nombre de hermana André, y fue entonces asignada a un hospital en Vichy, donde trabajó durante 31 años.
Luego se mudó a Toulon, en la costa mediterránea. Sus días en el hogar de ancianos estaban marcados por la oración, las comidas y las visitas de los residentes y los trabajadores del hospicio. Allí recibía constantemente cartas, y respondía la mayoría.
En una conferencia de prensa el año pasado, afirmó que su trabajo y el cuidado de los demás la habían mantenido por tanto tiempo. «La gente dice que el trabajo mata, pero a mí el trabajo me mantuvo viva. Seguí trabajando hasta los 108 años», reflexionó. «La gente debería ayudarse y amarse en lugar de odiarse. Si compartiéramos todo eso, las cosas irían mucho mejor», afirmó.
La hermana André, que sobrevivió a dos Guerras Mundiales y a dos pandemias, falleció en el asilo de la localidad de Toulon, en el sureste de Francia. Según los responsables del centro, murió mientras dormía.
Tras su fallecimiento, según el Libro Guiness de los Récords, la persona de más edad en el mundo ahora es María Branyas Morera, nacida en Estados Unidos hace 115 años y actual residente de Cataluña (España).
Un supercentenario es aquella persona que ha alcanzado la edad de 110 años o más. De las personas que llegan a ser centenarias, solamente una de cada mil logra llegar a ser supercentenaria. Únicamente un 2 % de los ancianos que han alcanzado los 110 años de edad sobreviven 5 años más. Se estima que hay de 350 a 400 supercentenarios vivos en el mundo, aunque tan solo se conocen aproximadamente 45. Esto se debe a muchas pérdidas de certificados de nacimiento por su antigüedad y a muchas personas que viven en lugares incomunicados y no pueden demostrarlo. Es que para ser un supercentenario verificado se debe haber presentado tres documentos diferentes a dicho organismo. La persona más longeva de que se tiene registro fue la francesa Jeanne Calment, nacida el 21 de febrero de 1875 y fallecida el 4 de agosto de 1997, a los 122 años y 164 días en Francia.
