Aunque frecuentemente vemos en series y películas personas fumando marihuana, nada ha contribuido tanto a la difusión de su uso como el hecho de que Uruguay se convirtió en 2013 en el primer país del mundo en legalizar y regular la producción y el consumo de cannabis, lo que posibilitó que se comenzara a vender en farmacias ésta droga, producida bajo control del Estado (el 19 de julio de 2017).

Desde allí, el consumo se ha extendido al punto que es frecuente su uso en parques, estadios, playas y hasta en la vía pública.

Gerardo Lissardy, en un artículo publicado en diciembre de 2019 en BBC Mundo informaba que el estatal Instituto de Regulación y Control de Cannabis (IRCAA) tenía en ese momento 38.771 personas registradas para comprar la hierba en farmacias. El mismo instituto informaba al 31 de diciembre de 2021 tener 47.515 inscriptos, lo que significa un incremento de más del 20 % en dos años, mientras que en su informe de junio de 2023 figuran 61.129 inscriptos, lo que resulta en casi un 29% de incremento, por lo que puede afirmarse que ese crecimiento es sostenido.

Datos de Monitor Cannabis indican que el 19% de uruguayos consumen cannabis regularmente: Un estudio realizado en mayo de 2022 por la encuestadora Cifra reveló que el 19% de los uruguayos mayores de 16 años ha vuelto a consumir marihuana tras haberla probado anteriormente.

Vale puntualizar que éstas son las personas que adquieren en farmacias, a las que deben sumarse las autorizadas a plantar en sus domicilios y las inscriptas en “Clubes de Membresía”.

Ahora bien; ¿Éste consumo es bueno para la salud? El Ministerio de Sanidad de España en la web del Plan Nacional de Drogas informa sobre los riesgos y consecuencias del consumo de marihuana:

El consumo habitual provoca una serie de daños orgánicos y psicológicos, a saber: Por el hecho de fumarse sin filtro, aspirando profundamente el humo, reteniéndolo en los pulmones y apurándolo hasta el final (como vemos en las películas que se hace), favorece enfermedades como la bronquitis crónica, el enfisema pulmonar o el cáncer de pulmón. Además, su efecto broncodilatador potencia la absorción de sustancias tóxicas.

A su vez, altera el sistema cardio-circulatorio, provocando taquicardia, por lo que las personas con hipertensión o insuficiencia cardiaca pueden sufrir un empeoramiento de su sintomatología. Además, existen datos que indican que podría haber un aumento de la incidencia de depresiones y psicosis por el consumo crónico de esta sustancia.

Entre los efectos a largo plazo, menciona: Problemas de memoria y aprendizaje, peores resultados académicos, abandono prematuro de los estudios, dependencia entre el 7 a 10 % de los que lo prueban, trastornos emocionales (ansiedad, depresión) y de la personalidad, enfermedades bronco-pulmonares y determinados tipos de cáncer, trastornos del ritmo cardiaco (arritmias) y Psicosis y esquizofrenia (especialmente en individuos predispuestos).

Por su parte, Daniela Navarro, doctorada en neurociencias en el Instituto de Neurociencias Miguel Hernández de España donde hoy enseña e investiga, en mayo de 2024, presentó los resultados de un trabajo de investigación de cuatro años sobre los efectos del consumo de THC en el embarazo y la lactancia. En diálogo telefónico con INFOBAE, informó sobre un estudio para evaluar la afectación de ese consumo en embarazadas en el que descubrieron que “Con dosis altas de dronabinol se puede generar un modelo de adicción en roedores. Lo hicimos con hembras preñadas a las que se les suministró ese componente en dosis altas y regulares. El resultado, fue que las crías nacían con trastorno de ansiedad, depresión y problemas cognitivos”, explicó. Agregó que esto se debe a que el THC (tetrahidrocannabinol) “altera los genes, hay menor neuroplasticidad, es decir, menos conexiones entre neuronas”.

Por su parte, el doctor Diego Sarasola, médico especialista en Neuropsiquiatría, dijo a INFOBAE que: ”El consumo de cannabis, particularmente en la adolescencia, y sobre todo de aquellas variedades con alto contenido de THC, ha sido identificado como un factor de riesgo significativo para el desarrollo de trastornos psicóticos, incluido el inicio temprano de la esquizofrenia”.

En general, la mayoría de las consignas que se ven en éstas películas y series apuntan a una banalización del consumo. Una asociación de la marihuana con el disfrute. Un divertimento inocente si se lo hace con “cuidado”. El mensaje que se transmite, explícita o implícitamente, es que es inocuo e incluso que no es adictivo.

En Tacuarembó no hay farmacias que vendan marihuana, pero igual se consigue, se planta y se fuma. No planteamos meterse con el libre albedrío de quienes la consumen, pero es importante que no se lo vea como algo de moda e inocuo, y que al decidir consumirla se conozcan los riesgos que su uso conlleva.

Fuentes: DEUTSCHE WELLE (Andrea Ariet – agosto de 2023) / BBC Mundo (Gerardo Lissardy – diciembre 2019) – IRCCA: Mercado Regulado del Cannabis – Informe XVI (30/06/23) – Web MonitorCannabis.uy – INFOBAE

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