Tras la inauguración de la Comunidad Terapéutica “Sueños de Libertad” para tratamiento de adicciones (Km 239 de Ruta N°26 de nuestra ciudad) continuó un trabajo que no se ve, pero es imprescindible para poner en marcha la iniciativa.
Según el profesional a cargo, Dr. psiquiatra Ricardo Castelli: “En este momento estamos en la etapa de capacitación, formación del personal. Tenemos psicólogos, operadores terapéuticos, médicos, psiquiatras, personal de enfermería, etc. Pero todo ese equipo tiene que entrenarse para una tarea para la cual no hemos tenido formación. Yo tengo un poco más de experiencia, pero la inmensa mayoría de la gente no ha tenido más que lecturas, charlas, así que estamos en la parte de capacitación del personal.
También nos ha pasado que hay algún atraso en la parte de contratos. Si bien todos los que van a trabajar salieron de un concurso, o sea que en el sentido de su capacidad todo está bien, algunos de los que van a trabajar han tenido que renunciar a algunas tareas para pasar a otras antes de hacerles contrato, entonces eso va a llevar algo más de tiempo, pero en éstos días pensamos que ya vamos a estar con todo en orden para empezar a trabajar”.
¿Y cómo se captarán los internos?
“Un requisito fundamental es que ciertamente exista voluntad del paciente. Hay que hacer una buena entrevista y tratar de convencerlo. La inmensa mayoría de las veces se lo convence, porque el paciente ha ido haciendo un proceso y viendo que se está enfermando cada vez más y que solo no sale, que intenta dejar y no puede. Hablando con él muchas veces se logra que el paciente entienda y cambie de actitud.
Si no cambia de actitud y ha hecho el proceso a nivel domiciliario, lo que podemos hacer es un apoyo a la familia, para que vaya entendiendo y manejando la situación de una manera distinta para que el paciente acceda. Porque a veces piensa que va a estar horrible, tiene un poco de miedo, y en realidad la internación es como ir a una casa. Una casa de familia donde tiene ciertas responsabilidades por supuesto.
A través de la terapia cambias de vida. Te das cuenta que lo que la droga te ha generado es una especie de esclavitud en la que vivís atado a la droga: Cuándo y cómo consumo, de donde saco dinero para comprarla… Vivís pendiente, enfermo por eso. Y eso es lo que cambia.
Al principio es duro. Tu cuerpo se habituó a una o varias sustancias y sacar todo a veces es difícil. Por eso es que la internación es muy importante para ese período de más o menos entre 4 y 6 meses en los que vas consiguiendo que la persona cambie, entienda y aproveche esa situación para soltarse.
La etapa previa
“Hay una etapa previa -que es importante- que es lo que llamamos la desintoxicación. Los usuarios son gente que consume, y nosotros queremos que cuando lleguen al centro estén sin substancias en sangre u orina. Por eso se les hacen estudios previos correspondientes a eso y otros tipos de patologías lo que lleva entre una semana y diez días”.
Mientras están en la casa…
“La inmensa mayoría se resuelve en el domicilio si la familia ayuda. Excepcionalmente algunos necesitan una internación. En ese caso se los ingresa por el hospital y harán la desintoxicación en Rivera, porque allí tienen la parte de salud mental regional: Además de a Rivera le corresponde a Artigas y Tacuarembó.
Después que están terminados los estudios y en sangre están en cero, vienen por Nodos de Salud, ahí les hacemos una entrevista (el equipo de la comunidad) donde se determina que encuadra para ingresar en la comunidad.
¿Si no fuera así?
“Se explica el motivo. Por ejemplo, hay lo que se llama “pacientes duales” que son mucho más complejos y necesitan un tratamiento más especializado y por eso se los derivaría a esos lugres donde pueden atenderse. Pero la inmensa mayoría vendrá acá.”
El mundo dentro
“Tenemos 24 camas de las que se supone que 4 son femeninas y las otras masculinas. Pensamos que este año no nos podemos poner demasiado exigentes, porque el equipo va a estar empezando a funcionar, a agarrar experiencia. Además, no es lo mismo trabajar con mujeres que con hombres (pacientes). Pensamos que en principio las internaciones van a estar entre las 12 y las 18 (personas) y que luego iremos creciendo”.
¿Cómo será un día típico y en qué consiste la actividad terapéutica?
“Hay una disciplina de horarios que no es un antojo nuestro. Este tipo de personas una de las cosas que ha hecho con su vida es trastocar sus responsabilidades: Se levantan a mediodía o a las 2 o 3 de la tarde, a veces no se acuestan en casi toda la noche, es un desorden muy importante en su vida y lo primero que tenemos que tratar es de ordenarlos.
La terapéutica consiste en el conocimiento de uno mismo. Por lo tanto, a primera y a última hora del día existe un taller donde evaluamos cómo ha sido el día, cómo pasaron, qué dificultades han tenido. En ese conocimiento de sí mismo, lo importante es creer y sentir que podés cambiar. Que dentro de vos está la potencialidad de poder cambiarte. Ese es un proceso lento, pero hay una serie de pasos que en la medida que los vayamos cumpliendo la gente se sentirá más segura de que puede cambiar esa rutina que tenía tan distorsionada.
Después tendremos talleres vinculados al mantenimiento del centro. Tendremos algo de quinta, de almácigos, cancha de futbol. Toda una estructura externa que nos permita tenerlos ocupados. Una parte del grupo se encargará de la parte externa y otro de la interna. A la semana siguiente rotan. La idea es que sea un lugar donde se aprendan cosas nuevas, para esa parte de quintas vamos a tener alguna charla de un ingeniero agrónomo que nos explique qué hacer y qué no, cuidar, desinfectar, etc.
A nivel interno tendremos la parte de limpieza, de cocina, porque todas esas cosas las harán los propios internos. Tendremos personas que guíen ese trabajo, por ejemplo, en la parte de cocina habrá una cocinera que estará un rato con ellos dándoles lineamientos para preparar las cosas, pero deben hacerlo ellos y entender qué es eso.
Vamos a revisar los cuartos, tienen que estar limpios, tienen que estar ordenados, no hay ropa ni zapatos tirados, los baños deben estar prolijos, limpios y de todo eso se encargan ellos. Eso es en la parte de higiene y rutina.
Después tendremos talleres vinculados a capacitaciones, como puede ser pintura, reflexiones sobre distintos temas, reflexiones sobre la familia. Buscaremos cosas que los hagan pensar, pero no sean tan pesadas como pueden ser los pasos de recuperación. Que piensen en las relaciones con su familia, con sus padres, cuáles pueden ser las dificultades, las relaciones afectivas o los problemas que han tenido; vamos a ir haciendo talleres que les permitan orientarse, pensar y ver cómo llegaron al problema.
Estos problemas tienen una raíz muy importante en la infancia. La infancia de estos chicos muchas veces tiene problemas que están vinculados a su propia valoración, desgano o dificultades en el estudio, problemas en la familia, que a veces se rompen por distintas razones y hay un padre o una madre ausente, cosas que a veces generan una cierta predisposición a que sintamos ganas de liberarnos de aquello que nos es pesado.
Entonces a veces, en la adolescencia aparece esa rebeldía que es propia de esa etapa y ese chico en general muestra un perfil distinto que lo lleva a empezar a consumir alguna cosa. Generalmente empieza con algún alcohol, algún cigarro y después van creciendo en el asunto. Y un de las características es que además consumen mucho más de lo que debería consumir. Una cosa es una salida de fin de semana, una reunión de la barra, y otra es reunirnos y estar sistemáticamente pensando en eso.
O sea que, el que va a enfermarse, muestra desde los 15, 17, 20 años claramente que tiene un proceso de desgaste físico, psíquico, emocional y por eso es que se enferma. Es decir: no todos se enferman».
