Mi amor…

Puedo darte un verso,

Una flor, un beso…

Nada más.

Pero, te guardaré para siempre,

en el rincón, de los recuerdos,

que no se olvidan jamás.

Nostalgias

¡A la cuerda, a la cuerda,

vamos todas, a saltar…!

Cantan las niñas, en la vereda,

y a mí me hacen recordar,

la ternura, de mi madre,

y el rebenque, de papá.

Monte mío…

Aroma a frutas maduras,

y perfumes de flores de espinillos.

Canturreo, de un arroyito,

que corre escondido,

y el maravilloso concierto,

de zorzales, y de mirlos.

Guayabas

Cuando mi madre, hacia dulce de guayaba,

esas frutas grandotas, doradas y exquisitas,

que a mí, me parecían las más ricas de todas,

toda la casa y el patio, se impregnaban,

de un aroma único y delicioso…

y a Ferrari y a mí, se nos llenaba de agua la boca.

Primavera

¡Viento loco! ¡Viento norte!

Viento caliente y festivo,

que vas cubriendo de espumas,

las aguas azules del río.

Lola Petrone de Alonso