Nada ha cambiado.

El campo, el camino…

La antigua casa de mi padrino.

Nada ha cambiado.

Todo está igual.

Aun abre sus rosas,

enormes y rojas,

junto al aljibe,

el viejo rosal.

Y blancos jazmines,

perfuman la tarde,

anunciando que pronto,

será Navidad.

Las mismas estrellas,

se asoman curiosas,

y canta en el monte,

lejano, un zorzal.

Mas, ya no sueño,

con tu cariño,

y tú no me esperas,

bajo el parral.

Y siento de pronto,

que hoy, somos distintos,

que todo ha cambiado,

y que ya nada es igual…

Lola Petrone de Alonso