Un derecho y un regalo

Entre las cosas que perdimos por culpa del COVID19, una que pocos mencionan es la sonrisa. Es que el mismo tapabocas que nos protege, oculta la boca y la sonrisa solo podía intuirse en los ojos. Hasta ahora.

Porque el pasado miércoles 21 de octubre, luego de pasar por las cámaras de Representantes y Senadores, se publicó la Ley N° 19905 que reglamenta el uso de tapabocas inclusivos en diferentes áreas de contacto al público.  No es necesario que todo el personal lo utilice, pero sí que se pueda emplear cuando se necesite. El proyecto de ley fue presentado por la senadora Carmen Asiaín (PN) con el objetivo de que todos los servicios esenciales tuvieran una cantidad de estos tapabocas que permiten que las personas sordas puedan leer los labios.

¿Qué inspiró la ley?

La historia de Mónica Birnfeld (53) y Mariel Litchmann (28) fue la que motivó lo que en un inicio comenzó como un proyecto de ley. Debido a la pandemia por COVID-19, Mónica y su hija compartieron una carta a los medios y a través de las redes sociales, en la que contaban cómo el uso de barbijos las aislaba del mundo: Es sorda profunda bilateral de nacimiento y no maneja lengua de señas. Siempre se comunicó leyendo los labios, por eso la marginó el uso de tapabocas.

Mariel contó al diario El País que luego de la publicación de esa carta: “Me contactaron la senadora Carmen Asiaín y su secretario a través de Instagram. En menos de 24 horas estábamos las dos sentadas en su despacho contándole la situación. No demoró más de 20 minutos en proponer hacer un proyecto de ley”.

La senadora explicó: «Lo que implica es permitir la comunicación con las personas sordas, que son unos 30 mil en el país. En algunas circunstancias, como la atención de un médico, en una oficina pública, y si tiene el tapabocas que es necesario usar, no pueden comunicarse si no tienen un intérprete al lado. Es tener un número mínimo y no hay que usarlo todo el tiempo» (…) «La reglamentación establecerá el número mínimo de máscaras de protección facial o de dispositivos de prevención de contagio que permita la lectura de labios con que deberán contar los prestadores de servicios, empresas, instituciones o entidades referidas», indica la ley.

Las oficinas, centros de enseñanza, empresas, centros de salud y todos aquellos que brinden atención al público de forma presencial o remota están obligados a tener disponibilidad de estos tapabocas transparentes o pantallas en caso de que alguna persona con dificultades de audición lo requiera.

Gracias a ésta ley, será obligatorio además usar estos tapabocas «en general, en toda circunstancia en que el uso de dispositivos o tapabocas constituya un obstáculo en el vínculo con personas que necesitan leer los labios para comunicarse».

La nueva ley, puede parecer insignificante para quienes gozamos del privilegio de tener los 5 sentidos, pero para esas 30 mil personas sordas que hay en el país, significará recuperar comunicación, derechos y hasta auto estima. Para el resto, podría significar recuperar una sonrisa.