La primera mujer afrodescendiente que trabajó como científica en la NASA.

Creola Katherine Johnson nació en Virginia, Estados Unidos, el 26 de agosto de 1918. Fue una física, científica espacial y matemática estadounidense, que contribuyó a la aeronáutica de Estados Unidos y sus programas espaciales.

Durante los 35 años que trabajó en la NASA, se ganó la reputación de dominar cálculos manuales complejos y ayudó y asesoró en los primeros usos de computadoras para realizar tareas.

Sus aportes fueron fundamentales para el éxito del primer vuelo tripulado al espacio, y los posteriores realizados por su país.

La NASA destacó su papel histórico como una de las primeras mujeres afroamericanas en trabajar como científica en dicha organización.

El cálculo de trayectorias, ventanas de lanzamiento y rutas de retorno de emergencia realizados por Katherine, fueron fundamentales para los vuelos espaciales del Proyecto Mercury, que incluía el primer vuelo pilotado, el primer astronauta puesto en órbita y los módulos lunares del Apolo y vuelos a la luna. Sus cálculos también fueron esenciales para el comienzo del programa del transbordador espacial.

Katherine Johnson se casó por primera vez en 1939, quedando viuda en 1956. Se casó en segundas nupcias en 1959 con Jim Johnson, de quien adoptó su apellido.

En una época en que la mujer debía estar en su casa, ella consiguió congeniar su rol de esposa y madre de tres hijos, con una impresionante carrera como científica de la NASA.

Siendo hija de un granjero, leñador y empleado de mantenimiento de uno de los hoteles de la ciudad, y de una maestra de escuela, Katherine demostró, desde temprana edad, su talento para las matemáticas. Debido a las limitaciones por ser afrodescendientes, su familia se mudó a Institute, donde ella y sus hermanos mayores pudieron realizar estudios secundarios. Ella ingresó a la Universidad Estatal de Virginia Occidental con tan sólo 15 años, conocida por ser una Universidad históricamente negra. Allí tuvo el apoyo de varios profesores. Se graduó summa cum laude (la nota más alta) en matemáticas y francés con tan solo 18 años. Después de graduada se trasladó a Marion, Virginia, para impartir clases en una escuela pública para afroamericanos. En su biografía Katherine cuenta como vivió episodios de racismo y la segregación racial. En el año 1938 y después que la Corte Suprema de los Estados Unidos dictaminara que los estados que brindaban educación superior pública a estudiantes blancos también debían brindarla a los estudiantes negros, la Johnson (siendo la única mujer) y dos jóvenes más, cursaron estudios de postgrado. Ella a instancias del Presidente John Davis.

Luego de varios años trabajando como docente, entró a trabajar en la NACA  (antecesora de la NASA) como calculadora humana. Ella y otras mujeres negras del grupo de computación, estaban obligadas a trabajar, comer y usar baños en lugares que estaban separados de los de sus colegas blancos. En una entrevista Katherine declaró que no sintió la segregación en la NASA, porque todos estaban investigando. Tenían una misión y trabajaban en ella. Y eso era lo único importante.

En 1962, cuando la NASA comenzó a utilizar computadoras electrónicas para calcular la órbita de John Glenn, primer piloto que orbitó la Tierra, ella fue convocada para verificar los resultados de la computadora. El piloto se negó a volar a menos que ella verificara los cálculos. Tiempo después Johnson trabajó con computadoras digitales. Su capacidad y reputación por la precisión de sus cálculos ayudaron a establecer confianza con las nuevas tecnologías.

Katherine Johnson falleció el 24 de febrero de 2020. Y desde 2022 pasa a formar parte del Salón Nacional de la Fama de Mujeres de Estados Unidos.

La vida de esta singular mujer fue retratada en la película de 2016 llamada Hidden Figures, en español Talentos Ocultos.