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Desde que se conoció la pandemia, el gobierno recurrió antes de tomar decisiones al asesoramiento de un selecto grupo de científicos uruguayos reconocidos internacionalmente: El GACH (Grupo Asesor Científico HONORARIO). Quienes además de trabajar en sus tareas diarias, dedicó el resto de sus días a estudiar, razonar, organizar y asesorar, no sólo al presidente y a sus ministros, sino también a organizaciones sociales que lo requirieron.

Y enfatizo que se dedicaron a estudiar, porque hay que recordar que el virus era algo desconocido, y para asesorar primero había que saber. ¿No es lógico ahora que sean ellos quienes – estudiando – decidan cuál de las vacunas que surgieron es la más adecuada para comprar? No es una carrera. No se trata de comprar de apuro, sino de comprar bien. Sin circo mediático, sin aviones que van a buscarla y relatores qué poetizan mientras cuentan cómo despega la nave.

Sin políticos opositores que critican el proceso, pero no hicieron nada para prevenir una pandemia que se sabía que llegaría. Porque podríamos no saberlo usted o yo, pero los gobernantes tienen la obligación de prever estas cosas, y cabe recordar que aquí no había test ni materiales de protección para personal de la salud, y que luego aparecieron contenedores abandonados en el Puerto de Montevideo que contenían insumos que podrían haber sido muy útiles en esa primera etapa.

Es hora de comportarnos como país. Todos unidos, sin banderías políticas, pensando en el bien común y olvidándose de la chiquita: “Yo pienso esto y soy bueno, los que piensan distinto son enemigos”. Porque vivimos todos en el mismo país, tenemos problemas similares y un enemigo común: El virus.

Que los políticos de mente chiquita hagan su política chiquita. Nosotros – los ciudadanos – tenemos que hacer la nuestra: Cuidarnos para vivir y para que vivan nuestros seres queridos. Y también para que vivan aquellos que no queremos o no conocemos. Es cuestión de días que el gobierno nacional anuncie que vacuna comprará y cuándo llegará. Y seguramente lo hará con el asesoramiento de esos mismos científicos que nos mantuvieron como ejemplo en el mundo, hasta que la mala política incentivó a organizar estériles marchas, festejos multitudinarios y hasta tamborileadas con público, que descontrolaron algo que venía controlado y nos mantenía todo lo seguros que podíamos estar frente a un enemigo que no vemos ni conocemos.

Aun vemos en Tacuarembó gente por la calle sin tapabocas. No entienden que cualquier persona puede portar el virus y no saberlo, que por lo que sabemos éste demora unos 15 días en forma latente antes de manifestarse, y que incluso hay gente que no padece síntomas previos (los asintomáticos), que podrían estar incubándolo y transmitiéndolo.

En varias notas bajo la etiqueta “segunda guerra” les contamos cómo Inglaterra recurrió a métodos no tradicionales para sobrevivir a enemigos terribles durante la Segunda Guerra Mundial. Pero lo hizo trabajando unido, recurriendo a toda la población y a la inteligencia de hombres y mujeres, dando al mundo una lección maravillosa que me hace recordar un verso de una canción del grupo chileno Quilapayún: “El pueblo unido, jamás será vencido”.

Unámonos pues como pueblo. Todos juntos, como hicieron esos ingleses, dando cada uno lo mejor de sí. Esa es la forma de derrotar a éste enemigo común. Usemos tapabocas como recomienda el GACH, mantengamos la “distancia social” de 2 metros, y quedémonos en casa todo lo posible. Cuando dejamos de hacer esto el virus comenzó a expandirse. Como se dice comúnmente: “las balas están picando cerca”. Si en su cuadra hay un tiroteo; ¿Usted qué hace, sale a la vereda o se guarda hasta que pase?

Construimos el país con nuestras acciones. De las suyas, depende en mucho que todos tengamos un feliz 2021. Pasemos del deseo a la acción. Salud. Germán Suárez