Escuelita de los Cerros,

rumoroso palomar.

Cuando sueltas tus palomas,

siente envidia la espuma de mar.

Y sienten envidias, los lirios nevados,

que la brisa, acaricia al pasar.

Y envidiosas, se vuelven las blancas,

nubes, de la inmensidad.

Din, don. Din dan. Las cinco.

Riendo y saltando tus niños se van.

Mas, no llores mi linda escuelita,

que mañana todos volverán.

Picada de Oribe

Atardecer dorado. Gaviotas.

Sereno el rio. Un Fueguito,

en la playa. Dos pescadores. Mate y caña.

Y, un perro echado, junto a una chalana.

Verdades

Los gurises pobres, saben,

que no deben llorar,

si tienen miedo, si tienen frio,

o si no, alcanza el pan.

Al anochecer

Hacia la puesta del sol,

volaron todas, las garzas del tajamar.

Y, a la primera estrella, en el monte,

comienza a cantarle, un zorzal.

Lola Petrone de Alonso