En sus distintas variedades, la menta es famosa por su sabor y su aroma muy refrescantes. Es ampliamente utilizada en gastronomía, en la preparación de golosinas y licores, y en perfumería, entre otros usos. Posee también amplias virtudes curativas y se combina perfectamente con otras hierbas para mejorar el sabor de infusiones y tisanas.
La menta, también llamada hierbabuena, es un grupo de plantas herbáceas, integrada por cerca de 25 especies con algunas diferencias entre sí. Pertenece a la familia de las labiadas. Todas son plantas perennes y de crecimiento rápido.
La más común es la menta piperita, que crece espontáneamente y se cultiva en casi todo el mundo. Alcanza una altura de 80 cm. Posee un tallo delgado y erecto, y sus hojas son opuestas y alargadas. Las flores son violáceas y se reúnen en verticilos o piperitas de manera silvestre a orillas de los caminos.
La menta acuática es muy común en los bosques húmedos y a lo largo de ríos y riachuelos. Tiene tallo erecto y piloso, hojas ovaladas, y flores púrpuras en espigas terminales. Otra variedad popular es la menta verde, muy usada en licorería y para aromatizar comidas.
¿Cómo se cultiva?
Todas sus variedades son de fácil cultivo y se adaptan tanto a los climas fríos como a las altas temperaturas. Por su porte rastrero, es ideal para ser cultivada debajo de otras plantas, en macetas y canteros. Prende en cualquier época del año, pero el mejor momento es el final de otoño y el inicio de la primavera. Se cosecha en verano antes de la floración o al inicio de ella.
Se utilizan las hojas (de las que se extrae su aceite esencial) y también los tallos más verdes. Las olas pueden utilizarse verdes o secas. Deben desecarse rápidamente y con cuidado, y evitar la excesiva ventilación.
Sus Propiedades
La menta tiene propiedades antiespasmódicas, digestivas y carminativas.
