Para simplificar, en este artículo llamaremos “residencias” a los ELEPEM, que son las siglas de “Establecimientos de Larga Estadía para Personas Mayores”.

En Tacuarembó, hay 28 residencias registradas ante la Dirección de Salud (DDS) del MSP, de las cuales, ninguna tiene el trámite de habilitación completo. Conocemos algunas de ellas con instalaciones excelentes y personal capacitado, a las que aún no se les ha terminado el trámite.

En nuestra opinión, el procedimiento que se implementa para expedir la habilitación no es claro, o por lo menos está mal organizado.

Para empezar, el trámite lo controla una especie de organismo colegiado no formal, integrado por la DDS, el MIDES y la Dirección de Bomberos. El problema es que, a diferencia de un organismo “formal”, no hay una cabeza que tenga la palabra final, o dicho en criollo, un responsable a quien echar la culpa cuando los trámites continúan indefinidamente.

Hoy por hoy, si usted abre una residencia, se registra ante la DDS, pone un cartelito en la puerta, y para el público, es igual a los demás establecimientos, algunos de ellos con mucho dinero invertido en equipamiento y décadas de trayectoria y experiencia. Y esto es una injusticia en sí mismo.

A nuestro juicio, debería implementarse una categorización por estrellas (como se hace con los hoteles). Cada estrella tendría determinados requisitos a cumplir para merecerla. De esta forma, la gente sabría qué tiene derecho a esperar del establecimiento, y éste estaría motivado a cumplir más requisitos para subir de categoría y poder cobrar en consecuencia. Y cuando se les inspecciona, debería dejárseles en el momento una planilla firmada por ambas partes (inspector e inspeccionado) donde se detalle lo que se debe corregir.

Es fundamental que el próximo gobierno se implique más profundamente en el tema, para reforzar éstos sistemas de cuidados, respetando la dignidad de las personas de edad y de las que los cuidan. Así, parece que todas las residencias son iguales. Y no lo son. Germán Suárez