“Nuestra casa se está quemando”
Mientras la televisión nos muestra a los patéticos pseudo ambientalistas de Gualeguaychú, amenazando con sentarse nuevamente en sus sillas plegables para protestar por una pastera que se construirá en el centro de nuestro país, sin preocuparse de sus propias pasteras tecnológicamente inferiores, ni de las centrales atómicas que funcionan en suelo argentino, una niña sueca de 16 años comenzó un movimiento mundial, enfrentando a los gobiernos más poderosos ante la desidia con que ven el calentamiento global del planeta.
Greta Thunberg, reconoce tener síndrome de Asperger, un tipo de trastorno del espectro autista y afirma que se siente orgullosa de tenerlo, ya que “me ayuda a no creer en mentiras”. Su preocupación por la ecología no es reciente. Durante una charla TED que dio en Estocolmo en noviembre del pasado año, contó que “cuando tenía 8 años la maestra nos habló sobre algo llamado calentamiento global o cambio climático, creado por los humanos con nuestro estilo de vida. Recuerdo haberme sorprendido de que los humanos siendo solamente una especie animal fuéramos capaces de cambiar el clima de la tierra. Me parecía que de ser cierto no se hablaría de nada más al encender la televisión, la radio o leer un periódico, que no se hablaría de otro tema, como al estar en medio de una guerra, pero nadie hablaba de eso” Según la Confederación Asperger de España, son la dificultad para relacionarse con los demás o la perseverancia, lo que lleva a las personas con este espectro a hacerse expertas en un tema. Greta asegura que precisamente son estas características las que le llevaron a faltar cada viernes al colegio y sentarse con una pancarta escrita a mano frente a la sede del Parlamento sueco reclamando políticas a favor del medio ambiente. Su protesta terminó conociéndose como los #FridaysForFuture (viernes por el futuro). Desde entonces, alrededor de un millón y medio de niños y adolescentes en más de 270 ciudades se han unido a las huelgas escolares por el cambio climático. Cuando los políticos le preguntan si no debería mejor estudiar y prepararse, en vez de faltar al colegio, ella responde: «No queda tiempo para eso. ¿De qué sirve aprender si no vamos a tener un futuro?». «¿De qué sirve estudiar datos cuando vivimos en una sociedad en la que los datos no cuentan?». En Pascua, Greta usó sus vacaciones para hacer una gira por Europa, siempre en tren, ya que se rehúsa a viajar en avión para reducir su huella de carbono. Tuvo un encuentro con el papa Francisco, habló ante el Parlamento Europeo, y se reunió con líderes de diferentes sectores políticos en el Parlamento británico en Londres.
“Se dice que el cambio climático es una amenaza para la existencia y el problema más urgente, pero todos actúan igual que siempre” (…) Para mí todo es blanco y negro. Cuando se trata de sobrevivir no hay áreas grises: O continuamos como civilización o no” (…)” afirmó en esa charla TED. (*) Dirigiéndose a varios importantes medios de comunicación europeos afirmó: “Los adultos dicen: Debemos dar a los jóvenes esperanza. Pero yo no quiero su esperanza. No los quiero esperanzados. Quiero que se aterroricen. Quiero que sientan el miedo que siento yo cada día. Y luego quiero que actúen”. En una entrevista con la BBC le preguntaron por qué quería que se aterrorizaran y respondió: “Debemos salir de nuestra zona de confort, si tu casa se está prendiendo fuego y quieres evitar que se vuelva ceniza, se requiere un nivel de pánico. No te sientas a hablar sobre tu seguro o cómo vas a reconstruirla. Harás todo lo que esté a tu alcance para extinguir el fuego”.
El Comienzo
Antes del 20 de agosto de 2018, Greta Thunberg era una niña de 15 años que asistía al liceo, como la mayoría de adolescentes en su país. Sin embargo, Suecia tuvo el año pasado un verano bastante problemático: una ola de calor afectó a gran parte del país, lo que originó cerca de 50 incendios forestales que arrasaron con 20.000 hectáreas. Para ella, ese panorama de fuego y calor fue demasiado, y aquel viernes –luego de hablarlo con sus padres- cogió su bicicleta y, portando una pancarta escrita a mano, se plantó delante del Parlamento, en Estocolmo. La gente la miraba con curiosidad. Estuvo tres horas. Al día siguiente volvió y esta vez alguien se sentó a su lado. Así comenzó uno de los fenómenos más sorprendentes de los últimos tiempos, el movimiento de estudiantes por el clima, que ha parado colegios e institutos de todo el mundo en protesta por la desidia de los adultos ante el cambio climático.
Al principio su intención era permanecer allí, pero tras las elecciones generales suecas del 9 de septiembre volvió a las aulas, aunque solo cuatro días a la semana. Todos los viernes falta a clases y continúa con su protesta, afirmando que continuará hasta que su país esté cumpliendo con los lineamientos del Acuerdo de París. “Algunos dicen que Suecia es un país pequeño, que no importa lo que hagamos, -afirma- pero si unos niños pueden llamar la atención del mundo al faltar a la escuela unas semanas, imaginen lo que todos juntos podríamos lograr si quisiéramos”. La joven no busca reconocimiento personal, tras reconocer públicamente tener el síndrome de Asperger, explicó a los periodistas que no le gusta hablar con la gente: «Sólo les hablo cuando es necesario». Aun así, su iniciativa atrae la atención mundial. Miles de organizaciones ambientales respaldaron su llamado y ha sido invitada a hablar en eventos como el Foro Económico Mundial (WEF) de Davos o la Cumbre sobre Cambio Climático (COP24), que se realizó en Polonia en diciembre pasado, de la que transcribimos unos párrafos: “En el año 2078 celebraré mi 75 cumpleaños. Si tengo hijos, quizás pasen ese día conmigo. Quizás me pregunten sobre vosotros, quizás me pregunten por qué no hicisteis nada mientras aún había tiempo de actuar. Decís que amáis a vuestros hijos por sobre todas las cosas, y sin embargo les robáis su futuro enfrente de sus propios ojos. Hasta que empecéis a focalizaros en lo que es necesario hacer, en vez de lo que es políticamente posible, no habrá esperanza. No podemos solucionar una crisis sin tratarla como una crisis. Necesitamos mantener los combustibles fósiles en el suelo y necesitamos focalizarnos en la equidad. Y si las soluciones en el sistema son tan difíciles de encontrar, quizás deberíamos cambiar el propio sistema. No hemos venido aquí a rogar a los líderes mundiales que se preocupen. Nos habéis ignorado en el pasado y nos ignoraréis otra vez. Os habéis quedado sin excusas y nos estamos quedando sin tiempo. Hemos venido hasta aquí para hacerles saber que el cambio está llegando, os guste o no. El poder real pertenece al pueblo. Gracias”.
Ahora, tres parlamentarios noruegos la propusieron al Premio Nobel de la Paz. Uno de ellos, Freddy Andre Ovstegard, asegura que “hemos propuesto a Greta Thunberg porque si no hacemos nada para detener el cambio climático, será la causa de guerras, conflictos y refugiados” en el futuro. En declaraciones que recoge la BBC, Ovstegard asegura que “Greta Thunberg ha lanzado un movimiento masivo que es una enorme contribución para la paz”.
Tras ser invitada, la joven había expresado su deseo de asistir a la Cumbre sobre la Acción Climática que las Naciones Unidas celebrará en Nueva York en septiembre, y a la Conferencia de las Partes (COP 25) de las Naciones Unidas que se realizará en Chile entre el 2 y 13 de diciembre próximo, que será la cumbre sobre el cambio climático más importante del planeta, y reunirá a empresarios, políticos, fundaciones, activistas e instituciones de todo el mundo; pero tenía dificultades para conseguir alternativas a los aviones o grandes transatlánticos, por la gran cantidad de gases de efecto invernadero que producen.
El escritor brasileño Paulo Coelho asegura en “El Alquimista” que “Cuando una persona desea realmente algo, el universo entero conspira para que pueda realizar su sueño.” Y en el caso de Greta fue así. La solución llegó de la mano del MALIZIA II, un yate de alta velocidad construido para participar en carreras alrededor del globo, propiedad de la familia real de Mónaco. «El Team Malizia y yo estamos orgullosos de llevar a Greta a través del Atlántico en este desafiante modo de transporte, que desafortunadamente hoy en día es la única forma de hacerlo sin emisiones», declaró el fundador del equipo, Pierre Casiraghi, quien es octavo en la línea de sucesión del trono monegasco. El MALIZIA II, es un velero de alta prestación diseñado para competir en regatas. Con un velamen especialmente amplio, es capaz de alcanzar velocidades de 40 nudos marítimos (unos 74 kilómetros por hora) y es ”cero emisiones”, ya que genera su propia energía sin necesidad de combustibles fósiles, utilizando para ello paneles solares y turbinas subacuáticas. Se presume que el costo del viaje será costeado por la familia real monegasca, a través de la Fundación Príncipe Alberto II de Mónaco, que apoya trabajos en temas ambientales y de cambio climático. La chica, viajará en compañía de su padre y del documentalista sueco Nathan Grossman, y aunque un barco de carreras no es especialmente cómodo y el viaje no estará exento de peligro por la época del año, Greta está dispuesta a hacer oír su voz, que se ha convertido en la de miles de jóvenes a lo largo y ancho del planeta. Eso sí es ser ambientalista. Germán Suárez
