Parte utilizada: Hojas. Propiedades: Protectora hepática, digestiva colerética, antiinflamatoria y diurética. Tonifica el estómago, estimula el apetito y favorece la digestión. Limpia la sangre, el hígado y los riñones. Regula las funciones biliares y hepáticas en general, combate los cálculos biliares.

Indicaciones: Cálculos biliares (piedra en la vesícula) y anormalidades de las vías biliares. También se emplea en casos de estreñimiento, cistitis y enfermedades genitales (sífilis y blenorragia). Limpia las manchas de la piel, especialmente de la cara, que son causadas por enfermedades hepáticas. Contraindicaciones: Obstrucción de las vías biliares, embarazo y lactancia. Forma de empleo: Exteriormente, el boldo en decocción, se usa para baños, pediluvios; para combatir el reumatismo, la hidropesía, afecciones cutáneas, sífilis, blenorragia y otras enfermedades semejantes. El jugo da las hojas o tallos tiernos, introducido en los oídos calma los dolores. De las hojas se prepara un importante y curativo jarabe de la siguiente manera: se machacan 100 gramos de hojas, sobre esta trituración se echa 1 litro de agua hirviendo, inmediatamente se tapa bien y se deja reposar por espacio de seis horas. Se cuela, se endulza con miel de abeja y se coloca en baño María, se cubre enteramente y se deja hasta que tome punto, o sea, hasta que esté listo el jarabe. La dosis indicada es una cucharadita por taza de agua, varias veces al día. Precauciones: Dosis muy altas pueden producir alucinaciones y convulsiones.