Viernes 4 de agosto de 2023
El duelo hace cosas extrañas con la gente. Ya pasaron casi 4 años de tu partida, y yo sigo extrañando compartir el mes de cumpleaños contigo. No hace falta una fecha especial para recordarte cómo lo es hoy, siempre estás presente en mí. A veces te lloro, a veces te río. A veces me abrazo, a veces me trato mal por no haberte escrito aquella semana. A veces imagino a nuestras madres jóvenes, riendo juntas en el liceo.
Amabas la luna llena, y yo la menguante. Amabas crear ropa, yo no sé ni coser. Amabas las noches de verano en el Parque Batlle, yo amo el invierno en casa. Y así teníamos mil. Tenemos fotos en una colonia de vacaciones, haciendo un viaje que yo odié. Pero los momentos en los que me recuerdo sonriendo ahí son los que pasamos juntas. Incluso cuando nos congelamos al salir de las termas un día nublado y ventoso. ¡Incluso cuando peleamos en el baño por el secador de pelo, porque yo tenía los rulos más largos pero los tuyos eran más!
Éramos niñas, teníamos otras amigas que amábamos mucho, pero vos siempre fuiste la especial. Con la que no dudaba jamás en compartir todo lo que tenía está hija única malcriada, el lugar seguro, la persona más desafiante. Siempre diciéndome: “¡Ay no seas miedosa, vamos!», y así me hiciste perder el miedo a patinar con rollers, a ir a la parte honda de la piscina, a ser yo misma cuando sentía que era la rara del grupo. Hoy cumplirías 28, sin embargo, en mi memoria siempre tendrás 25 y siempre lucirás tu amplia sonrisa.
En fin, la luna, Parque Batlle, las noches estrelladas de verano, Rihanna, los gatos amarillos, la sonrisa de tu prima, el color violeta, gente con pantalón de cebra, tu padre en Facebook, el juego de los Sims, las pulseras «esclava», Pasión de Gavilanes, la playa, el cabello rojo… Cientos de cosas me recuerdan a vos, para bien, cada día. Cada vez que estoy indecisa o con miedo, cada vez que siento que mi vida es caos, cada vez que siento que no quiero estar viva, te pienso. Y te extraño.
P.D.: Para nuestros queridos lectores, si tienen un amigo o una amiga al que siempre están por llamar y no llaman, o con el que siempre están por reunirse y no lo hacen, por favor, llamen a esa persona, escríbanle, sorpréndanlos con una visita. Recuérdenles que, aunque la vida pasa rápido y ocupada, ellos están presentes en sus corazones. Y si tienen a un ser querido que ya no está, como yo, recuérdenlos con amor. Sonrían con gratitud por los momentos que vivieron juntos. Y, por qué no, escríbanles una cartita
Les manda un abrazo, Rulitos Rojos.
