Apenas terminado el año, y aún sin tener datos oficiales, podemos estimar que aproximadamente dos mujeres por mes perdieron la vida a manos de un hombre en el 2019. Solo entre la cena de Nochebuena y las primeras horas de Navidad, tres mujeres fueron asesinadas. Esto, dicho así, puede parecer una cifra más, pero es un reflejo terrible de la decadencia moral y de valores de una sociedad que además ha perdido códigos y educación.
Por eso queremos plantear algunos conceptos, para que sobre todo los hombres reflexionemos: La mujer (cualquier mujer) es la más hermosa criatura de la creación. No importa su apariencia, edad o educación. Y encima es capaz de gestar vida. Vos naciste de una mujer, ella también nació de una mujer, y –por supuesto- sus hijos nacieron o nacerán de una mujer. Muchas veces además es la madre de tus hijos. ¿Puede alguien regalarte algo más hermoso?
Pero no siempre las parejas continúan en el tiempo, y si por cualquier motivo ella desea terminar la relación; ¿Vale la pena hacer crecer esos niños sin sus padres, y seguramente aborreciéndote por lo que hiciste? ¿Cómo será su vida con ese recuerdo y ese rencor en su pecho? ¿Repetirán de grandes esa forma de violencia que vos ejerciste?
Cualquier relación puede terminar. Tal vez no te guste o no lo quieras, pero no podés obligar a otra persona a que te ame: No es justo para ella ni para vos. Lo primero que debes tener es autoestima. Si no te quiere más, aún si te engañó, son situaciones de la vida. ¿Qué te hace pensar que una mujer te pertenece? Te pertenece tu reloj, tu ropa, tu teléfono, pero no una mujer, porque no es una cosa, es una persona con sus propias experiencias y expectativas. Por lo tanto, estará contigo mientras el amor, la costumbre, el deseo o lo que sea que la acercó a tu vida se lo dicten, y dejará de estarlo cuando ESO que la mantenía a tu lado ya no esté. Dicen que cuando esto pasa la culpa es de los dos. Yo no estoy seguro de eso. Puede que sí, también puede que sea solo culpa de ella, o puede que sea tu culpa. Pero lo seguro es que también es culpa de no haberlo hablado oportunamente. Tal vez no le demostraste tus sentimientos, tal vez ella cambió los suyos, o sencillamente se enamoró de alguien más. Lo mismo podría haberte pasado a vos. ¿Te parece que es motivo para quitarle su vida y de paso perder o arruinar la tuya? ¿No es más fácil dejar el orgullo de macho a un lado y seguir adelante? Pensar que eres un ser humano valioso y que podés conocer otras mujeres que sí te quieran. A veces, ser macho es bancarse el dolor y atreverse a comenzar una nueva vida. Si te dejó, tal vez podrías pensar al revés: ¿No me quiere? ¿Me engañó? Bueno, ella se lo pierde. Yo soy un hombre y valgo. Así que la soltaré, la dejaré ir, y saldré a conocer a alguien que me valore como soy. Porque aunque no lo creas, vos valés. Tal vez no para ella, pero seguramente sí para alguien más. ¿Te acordás del tango: “Las pruebas de la infamia / las traigo en la maleta /las trenzas de mi china / y el corazón de él”. Tiene como cien años. Era otro mundo, otros valores. No te conviertas en una estadística. Antes de ese verso el doble asesino decía: “Arrésteme sargento / y póngame cadenas / si soy un delincuente/ que me perdone Dios…” Prisión o muerte. ¿De verdad vale la pena terminar algo que fue lindo así?
Germán Suárez

