Tengo un grupo de amigas, todas son artistas plásticas, con las cuales suelo reunirme a pintar. Entre todas nos vamos corrigiendo las obras. Bueno, en especial me corrigen a mí. Porque soy muy expresionista y pinto lo que siento en el momento, sin mucha técnica.
El otro día, luego de realizar una obra, les pedí que le hicieran la crítica. Después traté de corregirla. Cuando di por terminado el trabajo le pasé dos fotos a mi hija. La que estaba sin corregir y la segunda ya corregida. Y le comenté: » no sé cómo llegué de esta pintura tan imperfectamente hermosa a esta otra con menos imperfecciones, pero tan fea».
Mi hija me respondió con una sola palabra: «overthinking».
Me contó que es un término en inglés que significa pensar demasiado las cosas. Y que la psicología moderna lo está tratando como la causa de males como la ansiedad, la tristeza y la depresión.
Una cosa es cuando lo hacemos de vez en cuando y otra muy distinta es cuando se vuelve una manera recurrente y obsesiva.
Hay personas que quedan «enganchadas» en situaciones pasadas o posibles situaciones futuras. Repasan una y otra vez conversaciones que ya ocurrieron, analizando cada palabra, cada gesto. Como si de esa manera pudieran cambiar algo. Cosa que es imposible porque lo que pasó no se puede cambiar.
O se forman en su mente acontecimientos futuros, con conversaciones y hechos que no han sucedido aún y que probablemente no sucedan nunca.
Ambas situaciones nos impiden estar presentes en el aquí y ahora. Y la mayoría de las veces nos invalidan para reaccionar acertadamente. Porque los hechos reales no son como los pensamos. O porque el pasado nos condiciona y nos quita la posibilidad de actuar libre de preconceptos.
Está bueno observarse a ver si estamos cayendo en esta «trampa mental» y salir de ella inmediatamente. Para que “la pintura final» no sea más fea que la que tenía errores… por pensar de más. Elizabeth Moreira
