Esta frase leída en un libro de la periodista y escritora Rosa Montero, me dejó pensando en mi propio Yo. ¿Quién o qué soy? Me puedo identificar con la persona que es esposa, o madre, o mancha telas que a veces pinta algo bueno, o la que escribe para un periódico, o la que lee sobre filosofía, o ficción, o la amiga, o etc. etc.

 Cuantas personas diferentes. El Yo es el mismo, que «se mueve entre el gentío». Es quien está reflexionando sobre esto. Es «eso» que observa, es lo observado y es la acción de observar.

Si digo que soy una de esas personas, estoy limitando mi ser. Porque dejo fuera a todas las demás representaciones de mi misma. Y a la vez, si por alguna circunstancia perdiera la memoria y olvidara todas las representaciones de este ser, aun así, seguiré siendo. Seguiría existiendo.

Entonces vuelvo a la frase » el Yo es un movimiento en el gentío». Es esa energía, o espíritu, o lo que no tiene nombre, que no se puede delimitar ni encasillar. Por lo tanto, es cambiante y a la vez es inamovible. Yo soy Yo. Elizabeth Moreira