Quiero recordarte,
como eras,
cuando yo te amé.
En un lejano tiempo,
de cardenales y glicinas,
con gritos de teruteros,
y vuelos de golondrinas.
Cuando los sueños estaban ahí,
al alcance de nuestras manos,
y era hermoso amar.
Entonces las estrellas bajaban,
al río a navegar,
y la luna sobre el agua,
les tendía un ancho camino,
de plata y de cristal.
Y llegabas tú.
Y se tornaba más azul el cielo,
y más luminoso el sol.
Espigaban los maizales,
y cantaba el ruiseñor.
Reían los niños en la plaza,
y nada sabíamos,
de la muerte y el dolor.
Alto y rubio te recuerdo,
y así seguirá por siempre,
en un remoto lugar,
adonde solo yo, cerrando los ojos,
te puedo contemplar.
Lola Petrone de Alonso
