La melisa o Melissa, es una hierba aromática de la familia de la menta que se usa desde la antigüedad para aliviar síntomas relacionados con el estrés, la ansiedad, el sueño y la digestión. Su nombre científico proviene del griego «melissa», que significa «abeja». Posee tallos cuadrados y vellosos, hojas ovaladas y dentadas, y flores rosadas y blancas. Toda la planta exhala un aroma agradable. Con fines medicinales, se utilizan las partes aéreas (hojas, flores y ramas jóvenes).

Cultivo: Se propaga por semillas o gajos en primavera y puede plantarse en

macetas. Requiere una mezcla de tierra y abono y necesita recibir 4 horas

diarias de sol. Debe cosecharse cuando la planta es joven y dejarse secar.

Propiedades: La melisa tiene propiedades antiinflamatorias, antiespasmódicas y de eliminación de gases, lo que ayuda a combatir los problemas digestivos y sus síntomas como las náuseas, vómitos o dolor de estómago.

Formas de uso: Ya sea como relajante, para jaquecas o como tónico para la ansiedad y la depresión, lo mejor es emplear algunas de estas dos preparaciones:

Infusión general: verter 5 gramos de partes aéreas secas en una taza con agua

hirviendo. Dejar entibiar y filtrar. Beber tres tazas diarias.

Tintura: Dejar en maceración 150 grs. de partes aéreas secas en 1 litro de

alcohol fino o bebida blanca de calidad, durante 10 días. Filtrar y envasar en

botella de vidrio. Tomar 1/2 cucharadita con agua tres veces por día. Para

uso externo, emplear 5 gotitas de aceite esencial en 1 cucharadita de aceite

de oliva para masajear zonas golpeadas o doloridas.